9.10.2012
A mi hombro
Soñé que estaba caminando durante la noche por el pasillo que conecta mi recámara con el balcón; en el trascurso le hablaba a la gata, como solemos hablarle a la Clodis con un sonido chistante. La gata acudió a mi llamado, y se posó encima de mi hombro derecho. Yo pensaba en el sueño, ¡qué obediente la Clodis!. Entonces la acariciaba y me daba cuenta que era tan pequeña como un colibrí, y de que a mi hombro había llegado volando. Tomé a la gata-colibrí entre mis manos y la acurruqué con mucho amor. En el sueño le platicaba a mi amiga "defensora de los animales" lo sucedido con mi gata, ella me dijo "sí, eso mismo hacen todo el tiempo mis periquitos" Entonces reaccioné, "Yo tengo una gata ¿cómo pudo volar?". Aún así, en mi sueño, continuaba orgullosa de mi gata-colibrí, y la continuaba acariciando con un plácido cariño y amor. Mi madre dice que los colibries son de buena suerte.
7.22.2012
Verde
7.01.2011
Resiliencia
Mi físico decía que no me preocupara que el fuego le hace bien a la tierra.
Escribo, sueño, aprecio el arte.
Leolo decía: "porque sueño no lo estoy"
6.25.2011
Sueño. madre y piernas
Me veía viajando de pie dentro de un trolebús; de esos pocos que quedan en la ciudad de Gdl, de esos que son como autobuses dobles que usan energía eléctrica y llevan tirantes hacia arriba. Viajaba de pie. Estaba tomada del tuvo horizontal superior, me sostenía al igual que la hilera de mujeres que estaban a mi izquierda. En el borde del tubo veía un borde metálico, y se me ocurrió ponerle una hoja y, con un lápiz, rayar encima del metal, como hacía de niña sobre una moneda para calcar el águila del escudo nacional. Mientras rayaba con el lápiz, iban apareciendo unos zapatos y después una largas y contorneadas piernas, después un talle fino, delgado. La silueta descubierta era mi mamá. Su figura de joven apareció. Después encontré otros bordes y aparecieron más dibujos de mi mamá cuando era joven. En cada uno de ellos aparecía mostrando sus piernas, desde los tobillos hasta los muslos. Ella sonreía.
Despierta.
Recuerdo, en algunas fotografías, a mi madre en traje de baño. Sus piernas morenas, brillaban bronceadas, eran torneadas y con líneas finas de músculos discretos. Ella siempre tuvo hermosas piernas. Incluso ahora en su vejez no le han enflacado y su chamorro aún es pronunciado. Mi papá adulaba las piernas de mi madre. Esas piernas que le sirvieron para correr y escapar de los jalones de trenza que le daba su hermano, las mismas que la pusieron en la selección de basquetbol de su escuela, las mismas para subir al cerro de la Bufa en Zacatecas, las mismas para correr y tomar el autobús para fugarse con mi papá. Mi madre bailó como pirinola, y hubiera querido dedicarse a ser rumbera. Mi mamá hasta antes de enero caminaba calles y calles par ir al mercado y visitar a cada uno de los marchantes.
La doctora ha dicho que necesita unos injertos en sus rodillas antes de quedar en silla de ruedas. La doctora ha dicho que mi madre debe pensar a que le tiene menos miedo, si a la operación o la silla de ruedas. Pero creo que mi madre piensa en otras cosas, al igual que sus hijos, pensamos en su vida, en su libertad, en las gracias y alegrías que le han dado sus piernas, y en que queremos que esté feliz y bien.
8.12.2010
Sueño, sueño, sueño
..........................................
Por la mañana cuando llegué a la facultad, realmente despierta, me encontré con mi amigo P. y entonces le conté mis sueños.
¿qué idea me habrán inseminado en esos sueños?
Todavía, me gustó la película!!
5.30.2010
Dos Lunas
Abrí el blog. Leí la entrada de Cromosoma PHI+, hace un año murió Carlos, capitán en el Cabo de Hornos en la travesía de la leucemia. Hace un año murió. Ana lleva en su vientre una estrella.
1.20.2010
Casi un robo
5.30.2009
Sueño
Después de lavarme la cara como todas las mañanas me miraba al espejo y me daba cuenta que sobre mis párpados tenía unas pequeñas ronchitas. Las podía sentir diminutas y en abundancia. Me acerqué al espejo para observarlas detenidamente. Cada una de ellas era un círculo casi perfecto, abultado y rojizo, al centro tenía un punto color metálico, como si fuera la cabeza de un alfiler, y después, tres líneas dispuestas de manera que formaban una carita feliz : )
1.14.2009
Sueño sobre mi ojo.
En la vigilia, honré a mi sueño y visité al oculista, cambié de graduación en mis pupilentes. Veo mejor, siento que hubiera limpiado un cristal polvoso. Los colores son más claros y las formas más definidas, las luces nocturnas no desprenden sus rayos como fuegos artificiales. A mi me gusta ver bien, me permite estar cerca de los rostros de las personas, leer sus gestos, el color de su piel y cómo cambia de color o textura cuando se hablan de diferentes temas. Todos nuestro cuerpo habla y me gusta verlo. No me gustaron del todo los lentes, ese marco me limitaba. Sin embargo para Win Wenders sus lentes son el propio marco que le permite encuadrar sus escenas cinematográficas, según comenta en el documental Ventana del Alma.
¿Quién vendría por la noche a sanarme durante el sueño para en la vigilia tener una mejor vista? Quizá mi brujita, la extraño, cuántas veces me ayudó a entrar a ese lado no racional, a ese mundo lleno símbolos, de magia y sabiduría espiritual.
Les dejo la entrevista a Win Wenders que aparece en el documental de João Jardim:
1.13.2009
Sueños

y nuestra pequeña vida termina durmiendo"
William Shakespeare
Frecuentemente estoy soñando. Dormida y despierta.
Me asustan/gustan más mis sueños durante la vigilia, es como si sintiera más cercana la posibilidad de la realidad porque estoy conciente. Entonces un día quiero irme lejos, estar en otro país, y al otro regresar a mi antigua vida y, otro día quiero estar aquí con cosas nuevas. También me sueño con un trabajo diferente, haciendo algo más grande, cambiar al mundo transformando la adolescencia. Un día quiero dejar lo que estoy haciendo, lo veo inútil, con poco valor, y otro día mi pequeño grano es grandioso. También me sueño, con mi cabello largo, otro estilo de vestir, con un auto y casa nuevos, con un despacho enorme, con un centro de ayuda psicológica, una escuela y otras veces me veo sólo mejorando mi práctica diaria.
Mis sueños diurnos son, aveces exigencias, a veces placer, aveces no son nada.
Soñando el otro día -despierta-, alimenté mis ganas de soñar, pensé que quizá en esos sueños pueda aprender habilidades que no conozco de mí y que ahora puedo entrenar. Entonces comenzó el sueño, me volví una investigadora muy cuidadosa, no de biblioteca, ni aburrida, me ví cómo hablaba con los jóvenes y niños, cómo sistematizaba mi labor.
Dice una amiga, la retratista, que si limitamos nuestra posibilidad de soñar e imaginar sí que estamos jodidos. Nadie nos puede robar ese espacio.
Así que trataré mis sueños diurnos y nocturnos de la misma manera, como una señal, una posibilidad, sólo un sueño en continuidad.
6.22.2008
En la copa de un árbol
Ellos querían pasear sobre la copa de los árboles.
Me veía trepada en la copa del árbol.
El paisaje inmenso, abierto, bosque verde, nubes, cielo.
Volteaba hacia abajo, no alcanzaba a ver desde dónde nacía ese árbol.
Me pregunté cómo subí a esa altura si me da miedo trepar tan alto, tampoco sabía cómo bajaría.
Giré un poco y al lado pasaba un camino, por ahí podría bajar y sería más fácil moverme.
Y si me convierto en el Barón Rampante de Italo Calvino?
6.08.2008
Sueño del fin del mundo
Tomaba vacaciones. Visitaba un lugar elevado sobre las montañas. Me hospedaba en una casa-hotel como la “Casa de los espíritus alegres” que existe por acá. La casa tenía un comedor común para los huéspedes, recámaras con nombres y decorados especiales, un jardín diseñado especialmente para hacer más acogedor el espacio. Los huéspedes del lugar pertenecían a diferentes nacionalidades. Iban de visita por inquietudes e intereses distintos. Había quienes practicaban yoga, otros platicaban de sus inventos y otros estaban absortos en su lectura.
Me acercaba al patio principal, buscaba tomar una bebida y comer un tentempié. Un señor delgado, de piel blanca y arrugada me abordaba: Usted ¿ya ha viajado lejos?. Yo respondía: sí, ya viajé a la ciudad del fin del mundo, estuve en Ushuaia. El huésped insistía: ¿Y no estuvo en Cabo de Hornos? A lo que respondí: No, por ahí no pasé.
Me quedé pensando que "el físico" ya me había dicho que hubiera sido interesante haber viajado por allá. Haber conocido y observado el horizonte desde el último faro, en lo más lejano del fin del mundo.
5.12.2008
Montreuil
Me encontraba con un amigo que desde hace tiempo ya no vive en el país. Se había quitado la barba, su rostro estaba tostado, quemado por el frío, delgado, más delgado que lo acostumbrado. Me preguntaba cómo le estaría yendo, el asunto del idioma, el trabajo, la familia, la cultura. Él vive en Montreuil, en Francia. Su departamento es parte de los bordes de un castillo. Vive en un lugar pequeño de paisajes hermosos, un lugar que inspiró a Victor Hugo. Un hermoso lugar medieval. 5.11.2008
Volar...
Es delicioso soñar que se vuela. Repetidamente, durante mi niñez me soñaba sobrevolando el parque que era el camino cotidiano a la escuela primaria. Ahí estaban bajo mi vuelo los arbustos, el “lago Chapala” que se formaba después de la lluvia en una explanada de tierra donde aún no sembraban árboles, la mini-presa que abastecía de agua para regar los rosales, los juegos, columpios, resbaladillas, sube-y-baja, changueros, voladoras, tiovivo. Un recorrido para disfrutar en vuelo, desde casa de mis papás hasta el jardín frente a la primaria. Sólo levantaba los brazos y ya estaba volando. Me movía con mi cuerpo estirado, al estilo superman, rompiendo el aire, o como diría Gabriel Orozco, rompiendo la simetría, mi rostro como el eje que rompía la simetría del paisaje, mi cabello ensortijado –descrito así por mi hermana- sacudiéndose al vuelo, el aire como sostén de mi cuerpo, amortiguador, capitán. Un vuelo sin tiempo. En los sueños parece que no hay tiempo, mucho menos en la niñez. Otras veces me soñaba al vuelo como si estuviera en una alfombra mágica, me ponía en cuclillas, brincaba un poco, me ponía en flor de loto y ya estaba flotando, lista para el viaje. No he vuelto a tener esos sueños, y era delicioso. Ahora estos sueños aparecen en el día. Imagino que vuelo al Cerro del Cubilete y desde ahí hasta un volcán… quizá el volcán Etna en el Caribe o para no ir tan lejos, por lo menos al Valle de las Luminarias.
Este video de Sigur Rós revivió mi gusto por el vuelo:
4.08.2008
Otros regresos
Uno no puede regresar, nunca se es el mismo, los regresos son una mentira.
Aún así, soñé mi regreso a la ciudad, y el regreso a mi antiguo trabajo. Mi jefa me recontrataba aunque yo sólo iba de visita. No sé cómo sucedió, pero ya estaba de nuevo ahí. Haciendo mi horario: talleres, espacios individuales, juntas de equipo, asesorías. Un horario en el que me daba cuenta que no había demasiado espacio para atender a los chavos. Trataba de ponerme al día con los cambios, nuevos compañeros, nuevas maneras de hacer las cosas, un director… La sensación que me quedaba ¿a qué hora lo decidí?
Retomo ahora las palabras de un alumno: desear y decidir, se puede decir bastante.
3.30.2008
Breviarios Oníricos
En el patio central de una casona antigua se asoleaban varios aparatos electrodomésticos, teñidos de óxido, olían mal. Casi vueltos una chatarra.
Debía enviarlos de vuelta al Distrito Federal: un refrigerador, una lavadora, una secadora y una estufa.
Me encontraba haciendo cuentas de lo que debía pagar por devolverlos, los gastos de la paquetería, quizá lo que me haya faltado pagar del contrato de alquiler al que me había comprometido.
Había una certeza tranquila de que debía devolverlos.
* * * * * *
Un tumulto de gente salía de la conferencia de algún personaje que vende libros de superación personal como artículo de primera necesidad. Me veía saliendo de dar consulta, pasaba por el lugar y el conferencista se dirige a mí y dice: debería mandarse a hacer exámenes de orientación vocacional. Le pregunté ¿De dónde ve usted que yo los necesito? El conferencista con su voz de conductor de programa de concursos: ¿Acaso no ha visto? La mejilla de su lado derecho está más inflamada que la izquierda, la asimetría lo indica.
3.17.2008
Dos albercas
Digo: con frecuencia a soñar.
Y en este último sueño parecía llegar a un balneario subterráneo. Entre columnas y arcos de adobes estaban dos albercas. Una con un agua espesa, color crema, un atole de vainilla. La otra alberca era de agua trasparente. Yo quería entrar en el agua espesa, no había nadie. Sin embargo me fui al agua trasparente donde el barullo de algunos adolescentes me llamaba. Así que entré. Imaginé que el agua estaría fría, pero no lo fue. Salí, y ahí estaba entre neblina y vapor arropándome, pero sin tener frío.
El agua puede ser transparente y cálida, un agua de nado fluido.


