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9.10.2012

A mi hombro




Soñé que estaba caminando durante la noche por el pasillo que conecta mi recámara con el balcón; en el trascurso le hablaba a la gata, como solemos hablarle a la Clodis con un sonido chistante. La gata acudió a mi llamado, y se posó encima de mi hombro derecho. Yo pensaba en el sueño, ¡qué obediente la Clodis!. Entonces la acariciaba y me daba cuenta que era tan pequeña como un colibrí, y de que a mi hombro había llegado volando. Tomé a la gata-colibrí entre mis manos y la acurruqué con mucho amor. En el sueño le platicaba a mi amiga "defensora de los animales" lo sucedido con mi gata, ella me dijo "sí, eso mismo hacen todo el tiempo mis periquitos" Entonces reaccioné, "Yo tengo una gata ¿cómo pudo volar?". Aún así, en mi sueño, continuaba orgullosa de mi gata-colibrí, y la continuaba acariciando con un plácido cariño y amor. Mi madre dice que los colibries son de buena suerte.

7.22.2012

Verde

Ante la inmensidad del asfalto sólo nos acompañaba el color verde del paisaje. La vista del asfalto gris oscuro fortalecía la intensidad del verde que nos rodeaba en la carretera. Las líneas blancas discontinuas, contrastaban entre el azul del cielo, lo verde y lo gris. Yo iba al volante y mí Físico al lado mío. La carretera nos llevaría a mi ciudad de origen, aquella que odio y extraño de distintas maneras, tantas veces. En el carro escuchábamos música, algo tranquilo, seguramente,  porque yo me sentía casi en meditación, mirando lo gris, lo verde, lo azul, lo discontinuo del blanco. Me sentía cómoda de manejar en la carretera. Generalmente es tranquilo el tráfico y en muchos tramos uno va solo o creyéndose solo, dueño del camino y su instantánea eternidad. Digo que seguramente escuchábamos música tranquila, y me sentía en meditación, lo digo porque sólo antes de 10 metros imposibles de frenar, estaba el precipicio al que no vi llegar o venir. Muy despacio, o muy rápido, mi cerebro alcanzó a dar órdenes a mi cuerpo, tomarle la pierna a mi Físico, girar mi cuello para verlo. Mis ojos trasmitían arrepentimiento, mi voz decía: "Lo siento mucho". El auto salió flotando en el aire, como si no pesara, en ese momento la ligereza del auto nos sacó de su interior, nuestros cuerpos suspendidos,  lanzados al precipicio esperando abrir el paracaídas inexistente. El aire golpeaba con fuerza nuestros cuerpos, me sentía pequeña ante la profundidad del barranco, la distancia entre el azul y el verde se escapaba a mis formas de medición. Mi cuerpo aún no tocaba el fondo verde y ya me dolían las fracturas, contunciones y el momento de la muerte parecía mísero y burdo. Mi Físico disfrutaba la caída, sonreía. Yo quería morir con él, juntos. En el aire quería acercarme y tomar sus manos. Entonces mi Físico me dijo: "Mueve los brazos como si nadaras" Lo hice. Me fui acercando flotando y nadando en el aire hasta tomarme de él. La caida obtuvo un tono disfrutable, mientras no tocara el suelo lo demás estaba bien. En algún instante me hundiría en lo verde, pero lo azul del cielo duraría más.

7.01.2011

Resiliencia

Mis primeras clases de ballet clásico las tomé en el espacio recreativo y cultural del Seguro Social. Mi mamá tomaba clases de cocina, mientras yo estaba metida en el salón de ballet. Mi primer maestro lo recuerdo como un señor grande, aunque ahora creo debió tener cuarenta años y ser joven -cómo cambian las percepciones de la edad-.  Mi maestro era robusto, de una complexión muy cuadrada, y duro, duro, no sólo en los músculos, sino también en la actitud. Pero la clase, aún en la dureza, era bella, y ahora la aprecio más. El salón tenía la duela clásica, las barras, los espejos, y una hilera de chiquillas disciplinadas; sin embargo el invitado principal a la clase era un piano vertical. El maestro se ponía frente a él, nos daba la espada, y quizá desde el espejo seguía nuestros movimientos. Cada clase nuestro acompañamiento musical era con piano. Recuerdo la pieza a la perfección, y las notas suenas una a una mientras recorro los movimientos de la lección. Ahora pienso qué gracia del maestro, tocar el piano y enseñar ballet al mismo tiempo. Ese entones pensaba que todas las clases de ballet eran iguales, y que los maestros bailarines tocaban el piano. 
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De niña no me gustaba la danza contemporánea, no la entendía y me aburría. Y ahora me sucede lo contrario, aunque aprecio la danza clásica, me gustan formas distintas de usar el cuerpo. La danza que más me sorprende es la danza butho. Los japoneses después de las explosiones de las bombas atómicas quedaron dolidos, y los artistas del cuerpo decidieron transformar ese asombro y dolor en Danza. La danza butho, danza de la sombra. Por lo general, los bailarines se pintan de blanco, y muestran el cuerpo como si fueran los fantasmas muertos tras la explosión y bailan para exorcizar dolores y alabar la vida.
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Sólo una vez he llorado al ver danza, y ha sido con el espectáculo de danza butho de la compañía japonesa Sankai Juku. La danza parece sencilla, sin embargo se requiere mucha fuerza, concentración, pero sobre todo interpretación. Cuando estás ahí, como espectador, en medio del espectáculo, estás tan adentro que te van jalando a emociones palpables entre dolor y gozo.



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Los japoneses son resilentes. Han sido capaces de transformar su dolor y superar las adversidades, de ahí nació la danza butho.
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Soñé que daban vuelta en círculo unas bolas de fuego, y hacían un ruido estridente. Me tapaba los oídos y mi Físico me decía que no me preocupara, que todo estaba bien. Las bolas de fuego comenzaron a caer y golpear la tierra, cayeron en cadena una tras otra.
Mi físico decía que no me preocupara que el fuego le hace bien a la tierra.
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Yo también soy y he sido resilente.

Escribo, sueño, aprecio el arte.


Leolo decía: "porque sueño no lo estoy"

6.25.2011

Sueño. madre y piernas

Sueño.
Me veía viajando de pie dentro de un trolebús; de esos pocos que quedan en la ciudad de Gdl, de esos que son como autobuses dobles que usan energía eléctrica y llevan tirantes hacia arriba. Viajaba de pie. Estaba tomada del tuvo horizontal superior, me sostenía al igual que la hilera de mujeres que estaban a mi izquierda. En el borde del tubo veía un borde metálico, y se me ocurrió ponerle una hoja y, con un lápiz, rayar encima del metal, como hacía de niña sobre una moneda para calcar el águila del escudo nacional. Mientras rayaba con el lápiz, iban apareciendo unos zapatos y después una largas y contorneadas piernas, después un talle fino, delgado. La silueta descubierta era mi mamá. Su figura  de joven apareció. Después encontré otros bordes y aparecieron más dibujos de mi mamá cuando era joven. En cada uno de ellos aparecía mostrando sus piernas, desde los tobillos hasta los muslos. Ella sonreía.
 
Despierta.
Recuerdo, en algunas fotografías, a mi madre en traje de baño.  Sus piernas morenas, brillaban bronceadas, eran torneadas y con líneas finas de músculos discretos. Ella siempre tuvo hermosas piernas. Incluso ahora en su vejez no le han enflacado y su chamorro aún es pronunciado.  Mi papá adulaba las piernas de mi madre.  Esas piernas que le sirvieron para correr y escapar de los jalones de trenza que le daba su hermano, las mismas que la pusieron en la selección de basquetbol de su escuela, las mismas para subir al cerro de la Bufa en Zacatecas, las mismas para correr y tomar el autobús para fugarse con mi papá. Mi madre bailó como pirinola, y hubiera querido dedicarse a ser rumbera. Mi mamá hasta antes de enero caminaba calles y calles par ir al mercado y visitar a cada uno de los marchantes.
La doctora ha dicho que necesita unos injertos en sus rodillas antes de quedar en silla de ruedas. La doctora ha dicho que mi madre debe pensar a que le tiene menos miedo, si a la operación o la silla de ruedas. Pero creo que mi madre piensa en otras cosas, al igual que sus hijos, pensamos en su vida, en su libertad, en las gracias y alegrías que le han dado sus piernas, y en que queremos que esté feliz y bien.

8.12.2010

Sueño, sueño, sueño

¿Dormida o despierta? No lo sé. Soñé que dudaba si era verdad o sueño. No se preocupen, nadie gritó allá afuera, fui yo. Mis papás se habían desvelado viendo una película, oyeron el grito, abrieron la puerta para percatarse de que nadie necesitara ayuda, no vieron a nadie, seguían preguntándose quién había gritado allá afuera, yo en mi modorra hubiera querido levantarme y explicarles, pero caí en lo que creía mi sueño. No se preocupen, nadie gritó allá afuera, fui yo, estaba soñando. Me soñé caminando por el parque que desde el kinder fue mi ruta para ir a la escuela, tras un árbol apareció un señor que me tomaba por la fuerza, yo me sacudía, me lo quería quitar de encima, no era la primera vez que soñaba con ello, entonces grité un alargado quejido. Cuando desperté escuché hablar a mis papás, quise levantarme a explicarles, pero me dormí o continué soñando. Me soñé despertando la día siguiente, entonces iba caminado por una calle, llena de barullo de comerciantes, carpas extendidas y mercancía. Caminaba al lado de mi amigo P. y entonces le platicaba: Fíjate que anoche soñé que caminaba por un parque, un hombre me abrazaba y grité para quitármelo de encima, entonces desperté y mi papás se preocuparon, escucharon el grito, pensaron que venía de fuera, hubiera querido levantarme y explicarles, pero me dormí.
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Por la mañana cuando llegué a la facultad, realmente despierta, me encontré con mi amigo P. y entonces le conté mis sueños.

¿qué idea me habrán inseminado en esos sueños?
Todavía, me gustó la película!!

5.30.2010

Dos Lunas

Desde la popa me despedía de la tierra y entraba a las texturas y colores del mar azul. Había música acompañando este camino de adioses. Las nubes cambiaban de color y se tiñeron primero de gris y luego de negro. Yo seguía en la popa con el viento rondando en mi cuerpo y yo sin frío. La tierra se quedó muy lejos y ya no la veía. Cayó la noche y apareció la luna. Brillaba en el cielo como perla extraviada entre la tinta oscura de un pulpo. Se movieron las nubes y apareció otra luna. Quería tener una cámara y tomar una foto. Me bastó con el recuerdo. Las dos lunas se fueron acercando en la oscuridad, brillaban tercamente en la oscuridad. La comunión de las lunas engendró una estrella diminuta que apareció brillando.

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Este sueño me acompañó hoy y quise buscarle un sentido.
Abrí el blog. Leí la entrada de Cromosoma PHI+, hace un año murió Carlos, capitán en el Cabo de Hornos en la travesía de la leucemia.  Hace un año murió. Ana lleva en su vientre una estrella.


1.20.2010

Casi un robo

En una tienda de autoservicio mi compañera E. me muestra catálogos de ropa que vende. No quiero comprarle nada. Sólo soy amable dando vueltas a las páginas haciendo que me intereso. ¡Qué amabilidad, con engañarla! Yo busco un pintauñas para corregir el nylon que se corre de una blusa. Hay muchos frascos pequeños, colores café, rojo, verde, yo busco uno transparente.  Una ex-alumna busca el camino de la escalera eléctrica, la veo, nos saludamos con gran cariño, se va a casar, en verdad y en la vigilia se va a casar. La despido y regreso a lo del pintauñas, busco además un frasco de acetona. Los dos frascos me gustan, tienen el tamaño ideal, son pequeños. Me salgo de la tienda muy contenta, con los frasquitos en mis manos. A los pocos pasos me doy cuenta que no los pagué y regreso a la tienda con temor de que me vean y se den cuenta que casi fui una ladrona. En el sueño recuerdo que mi amiga P. me había dicho que hasta en sueños me pongo a pensar, y en el mismo sueño digo, ¡vaya que no puedo ser una ladrona!

5.30.2009

Sueño

Después de lavarme la cara como todas las mañanas me miraba al espejo y me daba cuenta que sobre mis párpados tenía unas pequeñas ronchitas. Las podía sentir diminutas y en abundancia. Me acerqué al espejo para observarlas detenidamente. Cada una de ellas era un círculo casi perfecto, abultado y rojizo, al centro tenía un punto color metálico, como si fuera la cabeza de un alfiler, y después, tres líneas dispuestas de manera que formaban una carita feliz : )

1.14.2009

Sueño sobre mi ojo.

De mi ojo izquierdo comenzaba a salir algo blaquecino en forma de granulitos, yo decía que eran linfocitos y estaban sanando mi ojo. Mi globo ocular inmensamente abierto lloraba su líquido, y a pesar de lo extraño de pudiera ser la sensación y lo doloroso de que salgan de tu lagrimal granulitos, yo sentía un alivio. Los glóbulos blancos me estarían sanando. Había una certera esperanza de que mi vista mejoraría. En el sueño tenía la sensación que no sólo curaba la miopía que tengo, si no mi visión en general y en consecuencia sanaba mi hermisferio derecho, por el entrecruzamiento cerebral.

En la vigilia, honré a mi sueño y visité al oculista, cambié de graduación en mis pupilentes. Veo mejor, siento que hubiera limpiado un cristal polvoso. Los colores son más claros y las formas más definidas, las luces nocturnas no desprenden sus rayos como fuegos artificiales. A mi me gusta ver bien, me permite estar cerca de los rostros de las personas, leer sus gestos, el color de su piel y cómo cambia de color o textura cuando se hablan de diferentes temas. Todos nuestro cuerpo habla y me gusta verlo. No me gustaron del todo los lentes, ese marco me limitaba. Sin embargo para Win Wenders sus lentes son el propio marco que le permite encuadrar sus escenas cinematográficas, según comenta en el documental Ventana del Alma.

¿Quién vendría por la noche a sanarme durante el sueño para en la vigilia tener una mejor vista? Quizá mi brujita, la extraño, cuántas veces me ayudó a entrar a ese lado no racional, a ese mundo lleno símbolos, de magia y sabiduría espiritual.

Les dejo la entrevista a Win Wenders que aparece en el documental de João Jardim:

1.13.2009

Sueños


"Estamos hechos de la misma materia que los sueños,
y nuestra pequeña vida termina durmiendo"
William Shakespeare

Frecuentemente estoy soñando. Dormida y despierta.
Me asustan/gustan más mis sueños durante la vigilia, es como si sintiera más cercana la posibilidad de la realidad porque estoy conciente. Entonces un día quiero irme lejos, estar en otro país, y al otro regresar a mi antigua vida y, otro día quiero estar aquí con cosas nuevas. También me sueño con un trabajo diferente, haciendo algo más grande, cambiar al mundo transformando la adolescencia. Un día quiero dejar lo que estoy haciendo, lo veo inútil, con poco valor, y otro día mi pequeño grano es grandioso. También me sueño, con mi cabello largo, otro estilo de vestir, con un auto y casa nuevos, con un despacho enorme, con un centro de ayuda psicológica, una escuela y otras veces me veo sólo mejorando mi práctica diaria.

Mis sueños diurnos son, aveces exigencias, a veces placer, aveces no son nada.

Soñando el otro día -despierta-, alimenté mis ganas de soñar, pensé que quizá en esos sueños pueda aprender habilidades que no conozco de mí y que ahora puedo entrenar. Entonces comenzó el sueño, me volví una investigadora muy cuidadosa, no de biblioteca, ni aburrida, me ví cómo hablaba con los jóvenes y niños, cómo sistematizaba mi labor.

Dice una amiga, la retratista, que si limitamos nuestra posibilidad de soñar e imaginar sí que estamos jodidos. Nadie nos puede robar ese espacio.

Así que trataré mis sueños diurnos y nocturnos de la misma manera, como una señal, una posibilidad, sólo un sueño en continuidad.

6.22.2008

En la copa de un árbol

Mi amiga de Etzatlán y su esposo venían de visita.
Ellos querían pasear sobre la copa de los árboles.
Me veía trepada en la copa del árbol.
El paisaje inmenso, abierto, bosque verde, nubes, cielo.
Volteaba hacia abajo, no alcanzaba a ver desde dónde nacía es
e árbol.
Me pregunté cómo subí a esa altura si me da miedo trepar tan alto, tampoco sabía cómo bajaría.
Giré un poco y al lado pasaba un camino, por ahí podría bajar y sería más fácil moverme.

Y si me convierto en el Barón Rampante de Italo Calvino?

6.08.2008

Sueño del fin del mundo

Tomaba vacaciones. Visitaba un lugar elevado sobre las montañas. Me hospedaba en una casa-hotel como la “Casa de los espíritus alegres” que existe por acá. La casa tenía un comedor común para los huéspedes, recámaras con nombres y decorados especiales, un jardín diseñado especialmente para hacer más acogedor el espacio. Los huéspedes del lugar pertenecían a diferentes nacionalidades. Iban de visita por inquietudes e intereses distintos. Había quienes practicaban yoga, otros platicaban de sus inventos y otros estaban absortos en su lectura.

Me acercaba al patio principal, buscaba tomar una bebida y comer un tentempié. Un señor delgado, de piel blanca y arrugada me abordaba: Usted ¿ya ha viajado lejos?. Yo respondía: sí, ya viajé a la ciudad del fin del mundo, estuve en Ushuaia. El huésped insistía: ¿Y no estuvo en Cabo de Hornos? A lo que respondí: No, por ahí no pasé.

Me quedé pensando que "el físico" ya me había dicho que hubiera sido interesante haber viajado por allá. Haber conocido y observado el horizonte desde el último faro, en lo más lejano del fin del mundo.



5.12.2008

Montreuil

Me encontraba con un amigo que desde hace tiempo ya no vive en el país. Se había quitado la barba, su rostro estaba tostado, quemado por el frío, delgado, más delgado que lo acostumbrado. Me preguntaba cómo le estaría yendo, el asunto del idioma, el trabajo, la familia, la cultura. Él vive en Montreuil, en Francia. Su departamento es parte de los bordes de un castillo. Vive en un lugar pequeño de paisajes hermosos, un lugar que inspiró a Victor Hugo. Un hermoso lugar medieval.

¿Cómo estará?...

5.11.2008

Volar...

Es delicioso soñar que se vuela. Repetidamente, durante mi niñez me soñaba sobrevolando el parque que era el camino cotidiano a la escuela primaria. Ahí estaban bajo mi vuelo los arbustos, el “lago Chapala” que se formaba después de la lluvia en una explanada de tierra donde aún no sembraban árboles, la mini-presa que abastecía de agua para regar los rosales, los juegos, columpios, resbaladillas, sube-y-baja, changueros, voladoras, tiovivo. Un recorrido para disfrutar en vuelo, desde casa de mis papás hasta el jardín frente a la primaria. Sólo levantaba los brazos y ya estaba volando. Me movía con mi cuerpo estirado, al estilo superman, rompiendo el aire, o como diría Gabriel Orozco, rompiendo la simetría, mi rostro como el eje que rompía la simetría del paisaje, mi cabello ensortijado –descrito así por mi hermana- sacudiéndose al vuelo, el aire como sostén de mi cuerpo, amortiguador, capitán. Un vuelo sin tiempo. En los sueños parece que no hay tiempo, mucho menos en la niñez. Otras veces me soñaba al vuelo como si estuviera en una alfombra mágica, me ponía en cuclillas, brincaba un poco, me ponía en flor de loto y ya estaba flotando, lista para el viaje. No he vuelto a tener esos sueños, y era delicioso. Ahora estos sueños aparecen en el día. Imagino que vuelo al Cerro del Cubilete y desde ahí hasta un volcán… quizá el volcán Etna en el Caribe o para no ir tan lejos, por lo menos al Valle de las Luminarias.

Este video de Sigur Rós revivió mi gusto por el vuelo:


4.08.2008

Otros regresos

Uno no puede regresar, nunca se es el mismo, los regresos son una mentira.

Aún así, soñé mi regreso a la ciudad, y el regreso a mi antiguo trabajo. Mi jefa me recontrataba aunque yo sólo iba de visita. No sé cómo sucedió, pero ya estaba de nuevo ahí. Haciendo mi horario: talleres, espacios individuales, juntas de equipo, asesorías. Un horario en el que me daba cuenta que no había demasiado espacio para atender a los chavos. Trataba de ponerme al día con los cambios, nuevos compañeros, nuevas maneras de hacer las cosas, un director… La sensación que me quedaba ¿a qué hora lo decidí?

Retomo ahora las palabras de un alumno: desear y decidir, se puede decir bastante.

3.30.2008

Breviarios Oníricos

En el patio central de una casona antigua se asoleaban varios aparatos electrodomésticos, teñidos de óxido, olían mal. Casi vueltos una chatarra.
Debía enviarlos de vuelta al Distrito Federal:
un refrigerador, una lavadora, una secadora y una estufa.
Me encontraba haciendo cuentas de lo que debía pagar por devolverlos, los gastos de la paquetería, quizá lo que me haya faltado pagar del contrato de alquiler al que me había comprometido.

Había una certeza tranquila de que debía devolverlos.

* * * * * *

Un tumulto de gente salía de la conferencia de algún personaje que vende libros de superación personal como artículo de primera necesidad. Me veía saliendo de dar consulta, pasaba por el lugar y el conferencista se dirige a mí y dice: debería mandarse a hacer exámenes de orientación vocacional. Le pregunté ¿De dónde ve usted que yo los necesito? El conferencista con su voz de conductor de programa de concursos: ¿Acaso no ha visto? La mejilla de su lado derecho está más inflamada que la izquierda, la asimetría lo indica.

3.17.2008

Dos albercas

He vuelto a soñar.
Digo: con frecuencia a soñar.

Y en este último sueño parecía llegar a un balneario subterráneo. Entre columnas y arcos de adobes estaban dos albercas. Una con un agua espesa, color crema, un atole de vainilla. La otra alberca era de agua trasparente. Yo quería entrar en el agua espesa, no había nadie. Sin embargo me fui al agua trasparente donde el barullo de algunos adolescentes me llamaba. Así que entré. Imaginé que el agua estaría fría, pero no lo fue. Salí, y ahí estaba entre neblina y vapor arropándome, pero sin tener frío.

El agua puede ser transparente y cálida, un agua de nado fluido.