En el patio central de una casona antigua se asoleaban varios aparatos electrodomésticos, teñidos de óxido, olían mal. Casi vueltos una chatarra.
Debía enviarlos de vuelta al Distrito Federal: un refrigerador, una lavadora, una secadora y una estufa.
Me encontraba haciendo cuentas de lo que debía pagar por devolverlos, los gastos de la paquetería, quizá lo que me haya faltado pagar del contrato de alquiler al que me había comprometido.
Había una certeza tranquila de que debía devolverlos.
* * * * * *
Un tumulto de gente salía de la conferencia de algún personaje que vende libros de superación personal como artículo de primera necesidad. Me veía saliendo de dar consulta, pasaba por el lugar y el conferencista se dirige a mí y dice: debería mandarse a hacer exámenes de orientación vocacional. Le pregunté ¿De dónde ve usted que yo los necesito? El conferencista con su voz de conductor de programa de concursos: ¿Acaso no ha visto? La mejilla de su lado derecho está más inflamada que la izquierda, la asimetría lo indica.

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