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7.22.2013

Querida Calabacita:

Te instalaste. Sin gran alboroto llegaste discreta y casi de puntillas a plantar tu estancia. Decidida y jugando a las escondidas comenzaste a levantar el hogar que elegiste. A los pocos días tu semilla fue cambiando, creciendo y dando forma a tu ser, y simultáneamente transformando mi centro. No enviaste mensajes diciendo "He llegado" pero tú sabías de antemano que te daríamos la bienvenida. Fuiste discreta, pero no podías seguir pasando desapercibida y al paso del tiempo me comencé a preguntar si en mi centro acampaba o crecía una semilla.Hicimos las averiguaciones, en una primera prueba nos dijeron "Sí, un ser te habita" El resultado fue contundente en varias líneas de investigación, pero debíamos tener las pruebas. Decidimos ir con el especialista. No se si sabías a dónde te llevaríamos, y si deseabas que viéramos tu lugar de acampada, pero no hubo objeción ni timidez por tu parte. El especialista hizo uso de sus instrumentos, puso en mi centro un ojo ovalado que veía a través de mi cuerpo, y en blanco y negro, comenzamos a verte. Ahí estabas en tu saco de dormir, con las provisiones necesarias. Vimos cómo tu pecho brincaba, quizá al igual que el de nosostros por la emoción del encuentro. El especialista captó en sonido de tu corazón y nos lo dió a conocer: Bump-bump, bump-bump. Me reí de gusto, y parece que te emocionó porque te moviste y parecia que bailabas dando aviso: Sorpresa, aquí estoy!!!  
Mes a mes seguimos tu proceso de acampada y hablamos contigo. Ya te quiere mucha gente al igual que nosotros.  Te deseamos que sigas creciendo con "buen natural"  sigas haciendo tu parte y a mitad de diciembre te recibiremos en los brazos.

Querida calabacita, te felicitamos por tu esfuerzo, tu trabajo, tu elección y disfrute en mi centro.

Te queremos y esperamos con amor.

P. y  M.





5.10.2013

Me extraño

"La niña", hija del "Viruta". Abueleó en los colores a mi entrañable "Chomoma"

Me extraño a mí misma venir por acá.

Extraño hablar de los viajes que he realizado, de los logros que he tenido a nivel personal y profesional. Extraño hablar de las sopresas que me da y dan la vida.
Extraño contar cosas de gatos.
Si hubiera tenido el tiempo les habría contado que me desmañano antes de las 6 para practicar yoga en mi casa, que para fluir me pongo a colorear mandalas, y a veces medito un poco. Si hubiera venido antes por acá, les habría contado que me tuve que despedir de mi casita Palma Sola en GDL y ya pasó a manos de su nueva dueña, y me hubiera puesto melancólica relatando historias de mi gata Chomoma y Clodomiro en esa casa. Si hubiera tenido la oportunidad les hubiera contado de mi determinación para dejar fuera de mi vida algunos malos vicios.

Ahora sólo queda el tiempo presente y la ilusión del provenir que ahora tiene cara de buenos amigos: me tiende una mano y me mira con una serena sonrisa.

4.06.2012

Estimado y querido doctor:


No sabría con exactitud qué tipo de carta estoy escribiendo, porque es la primera vez que me surge el impulso de escribirle a algún doctor que me haya atendido.
En primer lugar le comparto que le nombro estimado y querido, ya que creo que durante el tiempo de convivencia y atención es imposible no sentir afecto, sin embargo ello no obstruye ni elimina mi impulso original de escribirle.

Creo que nuestra última cita estuvo cargada de palabras que desde mi postura no debieron ser dichas. Supongo que coincide conmigo que el efecto placebo tanto positivo como negativo impacta en un tratamiento, y las palabras también son un placebo importante. Me parece que fue claro en su postura de no saber qué sucedía ya que era la segunda vez que tenía problemas con la implantación. Para ud. queda claro por qué no se sabe, pero para mi no queda claro, creo que me faltaron las hipótesis que ud. en su mente descartó como explicaciones. El asunto es que no quedamos hasta ahí con la situación, me parece que yo y mi marido aún estábamos asombrados, pero con fe y ánimo, pensando que esas cosas pasan, sin embargo poco a poco sus palabras y postura fueron acabando con la inocencia de no saber y además terminó por romper lo que nos quedaba de esperanza y fe. Mencionó que un siguiente intento no lo recomendaba “porque estaba destinado al fracaso” y que además no lo haría “por ética”. Aunque en estos momentos me parece más delicado el uso que se dieron de la palabras. No dudo que ud. se haya desconcertado, mucho más que nosotros, su empatía y preocupación lo llevaron a que sus ojos se rasaran, sin embargo a mí sólo me llevó a dejar de pensar en mi situación  y a preocuparme empáticamente por lo que ud. sentía. No entiendo qué le sucedió ni porque nos dijo “que lo dejáramos descansar”. Debo confesar que ese momento no fue doloroso para nosotros. Lo doloroso vino después cuando se repetían en mi cabeza las ideas que se generaron tras sus palabras: ya no tiene caso cualquier intento porque está destinado al fracaso, mi caso es imposible porque ni siquiera el Dr. sabe qué está sucediendo,  en mi cuerpo debe haber algo malo terriblemente malo. 

Y bueno, la navidad la pasamos preguntándonos qué hacer, a quién hacerle caso, para qué seguir con doctores, y si regresamos con ud.

Ahora, afortunadamente las cosas  parecen distinto, una Dra. nos atendió y no fue ni dramática ni exageradamente positiva, fue clara, directa y honesta, y me hizo sentir una mujer más con un problema que sucede y no un bicho raro y extraño. Ahora de nuevo tenemos fe y esperanza, nos gusta tenerlas de nuestro lado, no sabemos a dónde nos llevará, pero al menos vuelve la tranquilidad y la noción de que la naturaleza es Sabia.

Por ahora esta carta no se la enviaré, no sé si por el respeto y afecto que aún le guardo y porque me preocupo por ud. pero también porque uno piensa que esto no tiene sentido, sin embargo soy partidaria de que las cosas deben decirse, así que no dudo que iré encontrando el momento y la manera de trasmitirle mis ideas y mi sentir.

Agradezco las atenciones y tratos gratos acontecidos en su momento. Jamás olvidaré la escena en que bailó y agitó sus manos levantándose la bata blanca para explicarnos el movimiento de las trompas de Falopio.

2.11.2012

Corazón







Juntos

no pudimos sentir este frío
tener la vista puesta fuera de la ventana

no pudimos

La brevedad me dejó soñar 

y nos robó glorias
columpios, notas, abrazos



me robaron los berrinches
los mocos escurridos
la tos

un caldo de pollo

No pudimos

somos breves
apenas si nos dijimos     qué buena suerte





7.03.2011

Cuando algo es tan mío, mío
es mejor dejarlo en silencio




"Lo que se necesita es ser tranquilo y natural
En la felicidad o la infelicidad,
Sentir como quien mira,
Pensar como quien anda,
Y cuando se va a morir, acordarse de que el día muere,
Y que el poniente es bello y es bella la noche que queda..
Así es y que así sea... "
Pessoa

6.29.2011

No tengo la certeza de qué se debe o no debe callar. No sé de lo que se trata ese "deber" ni donde están las claúsulas que lo amparan. Sólo sé lo que a mi me interesa decidir callar o no callar. Pero generalmente cuando callo es porque disfruto mi silencio, por eso antes había dicho "calladita, me veo más bonita". Por eso, acá vengo y digo lo que ya no cabe en el silencio y es necesario decirlo en voz alta.

Primero quise escribir este post en inglés para sentir que las palabras no son mías, son prestadas y viene alguien más a decirlas. Y es que aún no siento que sea yo la que piensa lo que hay en mi cabeza. Pero sí soy yo.

Pienso que la vida es vida, y es Sabia. Pienso no soy tan poderosa para hacer un bien o un mal. Pienso que sabía que no es tan fácil dar vida. Pienso que lo que sucede es siempre lo mejor y conveniente.

Pienso que la vida es vida.

La vida es vida, y la semilla que decidió guardarse en mi y absorberse en mi esencia es para seguir preparando la tierra.

Ahora sé, mi tierra es fértil, aunque por ahora se detuvo la siembra.

6.11.2011

Mantra

Ojalá tantas cosas
Ojalá tantas cosas
Ojalá tantas cosas...