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9.13.2011

Mayo 14, Viva México,

Más de 100,000 personas espontáneamente fueron gritando y alternado con aplausos "México, México". Era el concierto de U2, el segundo en su gira 360º. Cantaron "Stand by me" como plegaria para que no emigren más los mexicanos y se queden en su casa. Bono dijo que México es más que la violencia y que no es justo como lo tratan internacionalmente porque una buena parte de problema del narco le toca a Estados Unidos. "México, México". Yo también grité, me contagiaron las miles de personas. Y es que gritar por México en ese contexto fue diferente, nunca lo había hecho.
Los mexicanos ese día hicmos la ola, cantamos y gritamos, otros le mentaron la madre a los helicópteros de la policía, porque ese día Calderón estuvo en el concierto. Bono se quedó asombrado con la respuesta de todo el público gritando "México, México" y pidió calma cuando vió la euforia de apoyo al país.
Creo que el "Viva México" del día 15 nunca lo escucharé tan fuerte como ese día cuando se gritaba "México, México" en el concierto.
 Yo ya dí el Grito en el mes de mayo, junto a Bono y miles más. Ahora sólo digo y pido con esperanza "Viva México, que viva, porque lo estan matando"






9.10.2011

¿Quién era yo?

¿Quién era Yo en ese entonces? quién era, con mis botitas cómodas para todos lados y , con mi overall de mezclilla, mis blusas de manta, quién era yo,  pintada con labial naranja, quién era cuando caminaba y caminaba por la ciudad, cuando me sentía dueña del mundo y dos o tres veces por semana iba a refugiarme en un cine, cuando todo lo quería leer y saber y tenía la falsa esperanza de atrapar todo conocimiento,cuando hablaba sólo de cosas profundas y me aulcinaba llena de Saber, y quería vivir como pobre y me inventaba mil historias para sufrir porque así alcanzaría la gloria, quién, cuando me disfrazaba de ligereza y por dentro me inundaba el mar.




¿Quién era Ella? La veo y me enternece, tan pequeña, y creyéndose adulta, con su corte de cabello como honguito, arriésgando y entregando el corazón a lo bruto, creyendo que las personas son buenas per se, apostando por causas perdidas, defendiendo lo indefendible, pelenado con  maestros y compañeros, aferrándose a dos o tres falsas verdades, ¿quién era?, era dulce y tiernamente una ilusa, creía que sabía, creía que creia en lo mejor.




Cómo juzgué duro a la que era Yo entonces. Creo que si Ella me viera ahora me propinaría dos que tres verdades, pero uno no debe reclamarse las limitaciones ya lo entendí, aunque Ella diría que no es justo y le toca su turno, pero ahora Yo aprendí que no siempre la vida es justa y uno no debe cansarse de esperar justicia, uno debe vivir lo mejor que puede y nada más, rodearse de buenas costumbres y buenas personas y minúsculamente hacer el bien, y nada más.


3.26.2011

Conversaciones con/de la muerte



Desde niña me acompañaba mi idea simplista "lo mismo que hubo/sentí antes de nacer, habrá/sentiré después de morir". No me había dado cuenta que entre el nacer y morir, hay una línea de tiempo, de experiencias, de sentimientos, de sueños, de esperanzas. Yo sólo quería pensar en "el después de la muerte" como un episodio normal, sencillo. No pensaba en las consecuencias de la muerte o si lo hacía, pensaba, "no te preocupes por morir, ya no sentirás nada, ni te darás cuenta". Y ahora pienso que eso es justo lo que me viene a preocupar, ¿no voy a sentir, ni amor, ni felicidad, ni dolor?  ¿ya no podré pensar, reflexionar, escribir? ¿ya no veré a nadie? ¿ni nadie me verá?

¿El tiempo que uno pasó por aquí, a dónde se va?

Ahora que ya veo mayores a mis padres no pienso en la muerte al igual como lo hacía de niña. Mi mamá dice que ella quisiera, por lo menos, ver que mi sobrino A., llegue a 6to. de primaria, es decir, en cinco años más. Ojalá no muriera. Nunca. Ojalá la viera viejita, eternamente, feliz y contenta. Pero los años han acabado con sus amigas, y eso la pone triste y la confronta con su propia muerte. Yo trato de no pensar en ello.

Mi mamá dice que, la única pregunta que Dios te hará el día de tu muerte, será "¿qué hiciste con los dones que te dí?"  Es una pregunta que me cala "¿qué he hecho?" "¿porque algunos de mis dones los guardo sigilosamente bajo llave, con miedo a que se acaben, con miedo a que los roben, con miedo a que me lastimen por verme con ellos?"  Son mis traumas.

¿Qué estaré haciendo en el momento de mi muerte?

Ojalá nada importante.

Ojalá sólo descansando

o

durmiendo

o

dispuesta a irme sin remordimientos.

12.06.2010

Al borde del No

"Ándele maestra si ud. quiere me pasa"

"Es que como a mi sí se me da lo corrupto"

"La verdad es que no me interesaba su clase"

"Es que X si me dió otra oportunidad para pasar"

"Acéptele el trabajo a mi hijo, no fue su culpa"

Los chantajes emocionales, me molestan... los descaros abiertos que buscan la manera de evadir la responsabilidad me entristecen. Las actitudes groseras e infundadas me llenan de un malestar insoportable que a veces me hace pensar "Ya no".

Pero cuando veo la realidad del país, no quiero ser de los que abandonan la trinchera, yo quiero ser de los que promueven un cambio, quiero dar algo bueno.

A mis alumnos el sistema los ha mantenido por años y por eso quieren seguir cómodos y no entienden por qué anulo trabajos con faltas de ortografías, por qué les dejo escribir tanto, por qué les dejo trabajos que deben crear y no copiar.

Se enojan conmigo, si mi materia es formativa, y no cuenta en el promedio y según ellos, no importa. Ellos se enojan cuando reprueban y a mi me enoja su comodidad, su cinismo ante la falta de compromiso y aún así querer el punto de pase.

Quiero enseñar que no sean corruptos, que sean honestos, que sean responsables, quiero quitarme en enojo de encima y poder (no sé cuánto tiempo más) decir Sí, porque quiero ayudar, y cambiar en algo la educación de este país.


8.21.2010

Con las palabras

Misa dominical de la mañana, los niños ahí estábamos. Unos niños muy limpios, recién bañados y desayunados, se veía que sus mamá les hacía la mañana agradable. A esos niños yo los veía sentados, entregados y devotos, en paz con Dios. Yo, aún con las lagañas en los ojos, desgreñada por peinarme sola, sin desayunar. Estaba regañada por no querer ir a misa, con puchero y enojo de haber perdido mi sueño, y tener que ir sola o con mi hermano a misa.  Ahí estaba, sin saber qué hacer ni qué pensar. Preguntándome porqué debíamos sentarnos, hincarnos, pararnos, porqué siempre era lo mismo, todo lo mismo.  Excepto "el cuento". Cada domingo el padre leía un "cuento diferente" de eso me dí cuenta. A mi me gustaban las historias, no recuerdo que alguien me las leyera, en mi casa no había libros infantiles. Cuando nací, mis hermanos mayores eran casi universitarios y mis padres muy grandes, casi podrían ser mis abuelos. Y, como esa misa, y esa religión no me interesaban, pensé que las religiones simplemente están hechas por historias y por lo tanto cada quién podría inventarse su propia religión. No fui tan lejos con mi idea. En una banca de la catedral de Zacatecas rodeada de santos, columnas, retablos e incienso le pregunté a mi hermana: ¿verdad que uno puede inventarse su propia religión? y mi hermana como buena estudiante de psicología, temiendo que su hermanita menor se creyera la reencarnación de un Dios, y después la juzgaran de loca, me dijo "no". La verdad es que no me hubiera puesto a escribir una religión, ni a lanzarme a profetizar ni ganar adeptos con los compañeros de mi primaria. Sólo sé que estaba descubriendo el poder de las palabras.





Y aunque a veces las palabras no son necesarias, o no bastan, en nuestra mente están ahí, -no sé si dentro, fuera, o en el entorno- pero ahí están esas palabras que ordenan nuestra experiencia.
De niña, me decía a mi misma, seguramente con una seriedad y profundidad que llenaba algún vacio infantil:
"Es que las palabras son taaan importantes".



8.17.2010

Si yo...

Si yo estuviera embarazada y... tuviera un embarazo ectópico, aquí en Guanajuato dejarían correr mi embarazo y en consecuencia yo morir.
Si yo estuviera embarazada y... tuviera un aborto espontáneo y un médico lo viera sospechoso y creyera que me lo provoqué, yo podría ser juzgada

Si yo o cualquier mujer en Guanajuato estuviéramos en este punto, u otro aspecto del aborto, o morimos o vamos a la cárcel.


Firma para liberar a las mujeres presas en Guanajuato por abortar:


http://www.tupuedessalvartuvida.org/liberenlas/




7.25.2010

¿Quién piensa a quién?

Así como decimos que un cuerpo está en movimiento, y no que el movimiento está en el cuerpo,  así debemos decir que nosotros estamos en el pensamiento y no que el pensamiento está en nosotros.

Ch. S. Pierce


7.04.2010

Cooperativas escolares

Con 1 peso para gastar, en el kinder podía comprar un vaso pequeñito del refresco "chaparrita del naranjo" o un puñito de dulces del "osito montes". Ani era mi amguita inseparable de entonces, la pasábamos juntas en el recreo, cada una gastaba su peso y compartíamos con gusto lo que comprábamos. Sé que vendían otras cosas, aunque no lo recuerdo, pero para nosostras los dulces y el refresco eran lo de siempre antes de ir a corretear en el patio y ver si podíamos ganar el turno en uno de los columpios.

La primaria conicidí tres años con mi hermano, y cuando recíén llegué a la primaria, él era el encargado de administrar nuestro dinero para el recreo, entonces pagábamos 2 pesos por un refresco grande de Kist, creo que ni alcanzábamos a tomarlo, yo recuerdo que era mucho, mucho refresco, y ni siquiera me gustaba. Después el recreo la pasé con mi amiga Blanca, a ella le mandaban refrigerio en una lonchera metálica de la guerra de las galaxias, y dentro guardaba una servilleta de las tortillas para tapar la lochera que usabámos como mesa. En ese entonces los niños grandes nos rodeaban durante los recreos porque querían ver la lochera galáctica y nosotras -pequeñitas apenadas- cubríamos con el punto de cruz a Luke y a la princesa Leia para que no nos molestaran. Esos seis años de primaria variaron en lo que vendían en la cooperativa: churritos de harina, fruta picada con chile y limón, dulces y refrescos. La coperativa la organizaban las madres de la mesa directiva y también llevaban taquitos al vapor y tortas. Ahí no había sabritas, ni pepsi, ni coca, sólo el refresco era Kist, que ahora sé está hecho de cerveza de raíz y no era tan dañino como otros refrescos.

En la secundaria realmente teníamos una cooperativa escolar, al incio te pedían una cantidad de dinero como inversión de la tiendita y en mayo te entregaban tripilicado tu dinero por las ganacias. Ahí tenían una máquina que sacaba refresco de raíz, era barato en comparación con el refresco de contrabando que vendían por la reja que daba a la calle de la secundaria si querías comprar una coca o una pepsi. Nunca compré otro refresco que no fuera el de cerveza de raíz de la escuela, tenía sabor a vainilla, me gustaba. Esa tiendita era rápida, y se daba abasto para todos los adolescentes hambrientos y en pleno crecimiento. Había tortas y frutas, no recuerdo que vendieran dulces ni sabritas, pero sí estaban ahí de nuevo los churritos y los duros hechos de harina.

Nunca las escuelitas han ofrecido alimentos tan sanos, pero las marcas grandes se quedaban fuera, y entonces un comía lo que se ofrecía, yo consumí refrescos en la escuela, pero entiendo que no tan dañinos. Las ganacias de las cooperativas se quedaban para la escuela, para el país. Mi primaria llegó a tener un museo y biblioteca, y siempre estuvo arreglada y limpia. Mi secundaria fue la primera en tener un laboratorio de computación a nivel nacional y egresé del taller de informática. Y supongo que estos beneficios extras, salían de las ganacias bien administradas de las cooperativas.

 ******
Las cooperativas de las escuelas ahora son fuga de dinero, de daños a la salud y emporecimiento.Y aunque acá está la iniciativa por sacar la comida chatarra de la escuela, las empresas reniegan y argumentan que bajara el PIB del país. Pero más bajará y más gasto social habrá con niños enfermos, desnutridos y con poco redimiento escolar.


6.26.2010

De cómo no he renunciado a la psicología

Hace años, yo me sentía una psicóloga muy extraña. Casi renuncio a la psicología porque nunca me creí las historias del edipo, tampoco me creí que hacer llorar o pegar o gritar era lo mejor para  un paciente. Tampoco, que confrontar, lastimar era lo mejor para la gente. Afortunadamente tuve un semestre durante la carrera para hablar y discutir sobre los criterios de lo normal y lo anormal, y nunca me he fijado ni creido esas historias. Toda mi carrera busqué mi marco ideal, pero no lo encontré, y entonces me fui a la Terapia familiar, y me topé con otras ideas y con instrucciones sobre cómo ser terapeuta, casi me canso y desilusiono, pero a la mitad del camino mi maestro consentido me presentó las lecturas de Harlene Anderson, y me acercó a ligar la Psicología y la Filosofía, a pensar en la terapia no como un conjunto de técnicas, sino como una forma de ser y estar frente a la historia del paciente. Ahora en ese marco me siento muy cómoda y desde hace años he tenido la oportunidad de estar cerca de Harlene en talleres y conferencias. Me falta aún por aprender, pero me gusta ese lugar. Trato de leer, de ir a cursos, de acercarme a mis preguntas, a mi forma de ser. Siempre pienso en mis pacientes con respeto y compromiso, no olvido al Principito y su ética cuando dice "que somos resposables de lo que domesticamos"

 

6.24.2010

Y no podemos reflexionar

Un niño de primaria me dijo:
"Es que no me dan la oportunidad de cambiar. Cuando quiero hacerlo no confían en mí. La maestra me mira acusándome de que yo siempre soy el culpable, me hace sentir discriminado. Ella habla de valores, de respeto y es la primera en discriminar. Nos amenazan, pero nunca nos cumplen. De nada sirve la amenaza, sólo nos asusta, causa miedo, enojo y entonces no nos deja reflexionar. Sería mejor que hablaran con nosotros y nos dejaran reflexionar para poder cambiar. Las maestras son las que deberían cambiar, qué puedo hacer, ni modo que vaya con la directora y diga que las corran porque no hacen bien su trabajo. No confío en la maestra"

La verdad es que yo tampoco confío en la maestra.
Si fuera una maestra dispuesta al aprendizaje podría escuchar las enseñanzas de este chico y transformar su estilo docente, pero ella está chapada a la antigua, el alumno se calla, no tiene la razón y los adultos tienen el poder. Este chico fue muy hábil en cuestionar los huecos de la autoridad, lástima que se duela  por padecer en carne propia los errores de los adultos. Con chicos como estos me siento identificada, y me dan muchas ganas de ayudarlos, entenderlos y hacerles sentir que hay alguien de su lado y valida sus opiniones. El otro día me encontré con este chico durante el recreo, me miró muy sonriente, sabe que yo lo miro diferente, y confío en él.

5.27.2010

Queja

Nunca me mido. No sé con exactitud cuántos cm por encima del 150. No sé cuándo se estabilizó mi talla, de niña nunca fui petit. A veces lo olvido. La gente me lo recuerda cuando se encorvan para darme un abrazo, cuando se refieren a mí como "compañerita/chiquita/seconfundeconlosalumnos".  En la prepa nos juntábamos La Chapita, La Malé y yo, nos decían La Catedral, la Malé era la torre y la Chapis y yo las campanas. Muchas veces el tema de la estatura  ha sido motivo de juego y de burla, un  tema sin importancia, pero otras veces no. El tema, además, es que vengo de una familia traga-años y no aparentamos nuestra edad, aparento ser menor, muuuucho menor. La situación a veces me molesta. Perdón, ahí vienen las quejas. No siempre, pero a veces dudan de mi capacidad "¿cómo esta peque es capaz de tanto?" "mira,la peque quién la viera". Verme pequeña en mi adolescencia y temprana juventud hizo que fulanos feos se me acercaran creyendo que era realmente "pequeña" y pensaban que podían sacar provecho de mi. Tuve que volverme seria, poner límites, y no ser una muñequita graciosa. Afortunadamente me he plantado y cuando las personas me oyen hablar saben que se relacionan conmigo desde mi verdadera edad, desde mi verdadera experiencia, desde la que soy y no de mi apariencia. Verme joven con los adolescentes ayuda, y eso está bien, y ahí no me quejo. El tema es con los adultos, que son menos listos que los adolescentes. Yo no me mido, ni mido a nadie. Pera a veces pareciera que la gente me mirara como "dime cuánto mides y te diré quién eres". Soy Chapita, pero no pequeña, soy grande, realmente grande, o quizá eso sea lo que sorprenda y contraste, no lo sé,  pero sí hay prejuicios hacia conmigo, no me creen, no valoran mis comentarios (no siempre, pero ahora es el momento de las quejas), o por el contrario se "sorprenden tanto" de mis comentarios que terminan siendo una ofensa sus alabanzas exageradas para mi "como si no fuera capaz". Físicamente no me importa mi estatura, yo no la siento, yo me vivo como todos, nunca tengo en mente ese aspecto. La gente es la que debe aprender a verme, a no medirme, yo estoy bien.

4.07.2010

Lo prometo

Estas medias vacaciones me han venido bien, y he comprobado que un trabajador con una jornada laboral normal es lo justo y relajado para que el cuerpo aguante. Cuando comiencen las  clases estaré nuevamente full, con 50 hrs laborables por semana, más planeación, lecturas, revisones de tareas/trabajos, etc. Antes no me he muerto, ni tronado del todo. Pero ya, ya pido esquina. No sé cómo diantres no calculé mis horas y tomé chamba por demás, y la muy cumplida de yo, no se puede rajar a medio camino, así que a terminar el semestre y prometo, me prometo, no volver a tomar tantas horas, ni a creerme la mamá de los pollitos que todo lo puede.

3.08.2010

Flores en vida para todas

Felicidades a todas las mujeres,
y a los hombres que tienen a su lado una mujer.

Como muestra de la fuerza encarnada en el cuerpo y el alma
Visita: aquí


Además les comparto un poema de Gioconda Belli que me envío mi amigo Qk.


Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

Gioconda Belli

2.28.2010

Después de...

Después de mis pesares, cansancios y desatinos con los adolescentes, se me ocurrió una actividad para trabajar con mis alumnos. El tema era la adolescencia y juventud, en la generación de sus abuelos, de sus padres y en la generación de hoy. Ellos debían escribir sobre cada tema sugerido cómo se percibía o vivía, los temas fueron: amor, sexualidad, retos, futuro, preguntas de la vida, miedos, escuela, libertad, sociedad, drogas... entre otros. Las respuestas me dejaron sorpendida, ellos también perciben lo que nosotros los adultos, y les duele, mucho les duele. Platicamos sobre sus respuestas, los retos que tienen. La clase terminó con que cada uno de ellos debía decir un valor/habilidad/característica que deben tener para enfrentar lo que viene. Dijeron cosas muy valiosas: inciativa, amor, confianza, cuidado, fuerza, esperanza.
Quería dejarles la tarea de ver un video, pero ellos ya lo había visto, se los dejo a uds.

2.23.2010

Los adolescentes y yo

Tengo muchas ideas en la cabeza, acerca de mis alumnos, los padres de familia y mi papel como docente y psicóloga.
En primer lugar ahora me encuentro con una generación de alumnos muy pequeños. Están inmaduros aún. No terminan de entender que están el prepa. El semestre pasado los llegué a ver como bebés, jugaban con sus manos y su boca, un día hasta se pusieron a cantar rondas infantiles y recordar las caricaturas que veían. Tengo una generación de alumnos muy pequeños, que quieren jugar, que no tienen tolerancia a la frustración y quieren que sus papás les resuelvan sus problemas.
Me siento un poco triste. Los papás por su lado se alían a sus hijos queriendo resolver sus propias frustraciones y limitaciones con la autoridad y avientan los chamacos a desobedecer por desobedecer.
Los adultos de ahora que tanto lucharon contra una autoridad represiva ahora enseñan a sus hijos a ser prepotentes y romper el delgado hilo de autoridad que aún queda. No saben, los papás, que los están dejando  a la deriva. La lucha de ellos no es la misma que la de sus hijos. Los chamacos de ahora tienen que lidiar con la soledad, con la inmediatez, las exigencias que socialmente cada vez se edifican más alto. Los chamacos de ahora carecen de tolerancia a la frustración y cada vez necesitan más de ella. Estoy un poco triste. Tengo todas estás ideas que no se cómo trasmitir  a los padres ni a los hijos. Quisiera saber intergeneracionalmente contra qué han luchado los adolescentes, ahora contra qué luchan, contra qué se quieren rebelar, tienen fuerza, o sólo quieren comodidad. Quisiera saber qué opinan los padres de la adolescencia de sus hijos si no los conocen y no están con ellos. Hay días que siento tan importante mi labor, y otras veces que lucho contra un sistema invisible y poderoso. Ayer hablé con una alumna y me sentí contenta de escucharla de llenarme de esas ganas y deseos de ayudar y cobijar las historias de mis alumnos. Hay días que me lleno  de una ternura enorme y quisiera cuidar a estos adolescentes con los que trabajo. Les veo su mirada tan llena de sueños, su brillo y deseos de cariño, a veces quisiera abrazarlos aunque son enormes, grandotes y rudos, a veces quisiera decirles al oído no pasa nada, todo va a estar bien, yo te cuidaré, pero no puedo, yo sólo soy una oreja, no soy ni sus ojos, ni brazos, ni piernas, ni tampoco puedo cubrir ese matee naje del que carecen, no solucionarles como intentan sus padres. Intento, hago un poco, hago una pequeña gran diferencia. Pero sobre todo a muchos de ellos los quiero, me enternecen, me preocupan, me duelen, me intereso por ellos porque pienso que así hago algo por el mundo, por mi país, así siento que mi vida trasciende y deja algo, aunque sea una palabra, aunque sea una escucha, aunque sea un buen trato, una oportunidad de sentirse bien, de ser.
 Terminé trabajando con adolescentes no por elección mía, creo que ellos me han ido eligiendo, ellos son los que hacen que diga y diga "sí aquí estoy bien, aquí me necesitan", no sé si toda mi vida será mi población principal de trabajo para eso se necesita fuerza, ganas, creatividad, humor, ligereza, no se cuánto tiempo más seguiremos eligiéndonos mutuamente los adolescente y yo.

Una alumna al término de semestre pasado me escribió una carta linda. La tengo en mi refrigerador como recordatorio y en los momentos que siento que tiro la toalla, leo sus palabras y digo que vale la pena.

12.16.2009

Navidad

Mientras miles de millones de personas en el mundo y más de la mitad de los mexicanos están sumidos en la pobreza, otra parte de la población dedica varias semanas de diciembre a celebrar, buscando la felicidad en el consumismo y el derroche. A esta práctica contribuyen algunos gobiernos que sólo dan pan y circo a los ciudadanos.

http://www.elpoderdelconsumidor.org


Para ejemplo de derroche está la pista de hielo en el zócalo de México y el árbol navideño más grande del mundo en el Ángel de la Independencia en Av. Reforma. Ebrad, más conocido para mí como Mr. Bean, nos da alas para creer en una unidad social convocada por el desperdicio de recursos, la creencia que somos de primer mundo y que somos los mejores.

¡Feliz jodidad!

: )

11.16.2009

Las penas


Las penas de amor se las lleva el mar, dicen.


y a las penas de vergüenza ¿quién?

9.15.2009

¡Viva méxico!



Sí,
qué viva,
porque el gobierno lo está matando



9.13.2009

¿Por qué escribo? o también ¿por qué soy psicóloga?


En mi casa me habían dicho que aprendí a escribir mientras estaba en el kinder, pero nunca supe cómo lo hice, hasta recientemente. Mi hermana dice que frente a una máquina de escribir me sentaba y preguntaba el sonido de las letras y pedía me dijeran cuál tecla era para escribir. No sé qué escribiría, no se guardaron esos escritos, pero escribía. Lo que recuerdo con bastante fuerza es mi entrada a la primaria, las ganas de leer, pero muy decepcionante fue para mí, cuando "Mi libro mágico" sólo tenía lecturas como "Mi mamá me mima" "Susi asea su oso", yo pensaba y qué más, cuál es la historia qué sigue. Quizá comencé a escribir porque los cuentos que quería leer no existían.
Después las palabras y los escritos me ayudaron a hacer sentir bien a los que quería, les daba cartas y poemas a mis papás y a mi hermana. Así supe que las palabras reconfortan y en muchos momentos posteriores a mi vida escribí a otros para darles palabras de aliento, para decirles que no están solos, para avivar las alegrías.
Luego no sé cómo se metió a mi cabeza de niña, que sería una poetiza, la palabra me sonaba importante, trascendente, aunque a su vez nostálgica y cargada de meancolía. Por ahí está un poema que escribí de niña que contenía la frase "la sangre en la arena". Luego en la secundaria la escritura me fue de gran catarsis, escribía casi a diario, un espistolario como vehículo para sanar el dolor ajeno (¿?) y mucho poemas y algunos cuentos. Yo esperaba que mis clases de español, me ayudaran en esta vocación y anhelo compulsivo de escribir, pero no fue así. Para entonces, yo decía que estudiaría "Filosofía y letras" o "Psicología". En el fondo mi escritura estaba dirigida a sanar. Cuando entré a la peparatoria nuevamente esperaba que mis clases me impulsaran y ayudaran, pero por mi cuenta comencé a ir a talleres literarios. Ahí estaba rodeada de adultos, de extrañas personalidades, de gays, de snobs y gente que se quiere poner en dramas y riesgos para tener que escribir. Esos primeros encuentros literarios me asustaron, yo no quería pertenecer a ello, pero aprendí bastante al respecto de la escritura. Luego en la preparatoria tuve mis clases de filosofía y literatura, no me emocionaron como esperaba, no me imaginaba estudiar sobre esos temas todo el tiempo, fui a la facultad de filosofía y letras, pregunté lo que deseaba saber y no me gustó. Y en contra de todas las expectativas estudié psicología. En mi decisión me ayudó un poeta conocido, RY, cuando le expuse mi dudas, me dijo que desde la psicología se puede ser un buen escritor, se puede ser creativo y que orotga mucho más libertad. Así que sus palabras me empujaron a tomar una decisión que nadie deseaba más que yo.
La compulsión para escribir desapareció, comencé a dejar de escribir sobre mí, fui a pocos talleres literarios durante a carrera, busqué en la teoría temas cercanos a mi necesidad: la relación del pensamiento y el lenguaje, la creatividad, la metáfora y los cuentos como vehículo terapéutico, y la filosofía para niños.

Creo que desde mucho tiempo atrás elegí ser "terapeuta narrativa y colaborativa". Me recuerdo de niña reflexionando "es que las palabras son muy importantes" (en la relación con los demás, en la comunicación), también veía en ellas un vehículo de creación de la realidad, porque me preguntaba, "si la religión está hecha de cuentos" (los evangelios) "entonces que cada quién puede inventar su propia religión". Desde niña veía que el lenguaje sería un vehículo para la creación de realidades.

En mi práctica como psicóloga, la escritura ha estado presente, en escritos a mis pacientes, en cartas a mis alumnos, en reflexiones escritas tras un trabajo en grupo, en mis propias dudas, miedos y confrontaciones. Creo que mi gusto por la literatura y la filosofía, las vivo y aplico, más que estudiarlas.

Entonces ¿Por qué escribo? porque me salen las palabras, porque a veces me cura, porque así transformo mi entorno, porque así pongo la mirada en lo pequeño y lo engrandezco, porque me concozco y me quiero.

Este blog apareció en un momento en que el deseo no me cabía en el cuerpo: el deseo de vivir, de ser libre, de crecer, de vivir otra realidad, de contarme a mi misma desde otro ángulo mi historia. Y a veces quiero dejarlo, cuando me siento satisfecha, cuando creo que ya no hay nada que transformar, pero creo que siempre queda algo, para reinventarse, recrearse a uno mismo.