Tengo muchas ideas en la cabeza, acerca de mis alumnos, los padres de familia y mi papel como docente y psicóloga.
En primer lugar ahora me encuentro con una generación de alumnos muy pequeños. Están inmaduros aún. No terminan de entender que están el prepa. El semestre pasado los llegué a ver como bebés, jugaban con sus manos y su boca, un día hasta se pusieron a cantar rondas infantiles y recordar las caricaturas que veían. Tengo una generación de alumnos muy pequeños, que quieren jugar, que no tienen tolerancia a la frustración y quieren que sus papás les resuelvan sus problemas.
Me siento un poco triste. Los papás por su lado se alían a sus hijos queriendo resolver sus propias frustraciones y limitaciones con la autoridad y avientan los chamacos a desobedecer por desobedecer.
Los adultos de ahora que tanto lucharon contra una autoridad represiva ahora enseñan a sus hijos a ser prepotentes y romper el delgado hilo de autoridad que aún queda. No saben, los papás, que los están dejando a la deriva. La lucha de ellos no es la misma que la de sus hijos. Los chamacos de ahora tienen que lidiar con la soledad, con la inmediatez, las exigencias que socialmente cada vez se edifican más alto. Los chamacos de ahora carecen de tolerancia a la frustración y cada vez necesitan más de ella. Estoy un poco triste. Tengo todas estás ideas que no se cómo trasmitir a los padres ni a los hijos. Quisiera saber intergeneracionalmente contra qué han luchado los adolescentes, ahora contra qué luchan, contra qué se quieren rebelar, tienen fuerza, o sólo quieren comodidad. Quisiera saber qué opinan los padres de la adolescencia de sus hijos si no los conocen y no están con ellos. Hay días que siento tan importante mi labor, y otras veces que lucho contra un sistema invisible y poderoso. Ayer hablé con una alumna y me sentí contenta de escucharla de llenarme de esas ganas y deseos de ayudar y cobijar las historias de mis alumnos. Hay días que me lleno de una ternura enorme y quisiera cuidar a estos adolescentes con los que trabajo. Les veo su mirada tan llena de sueños, su brillo y deseos de cariño, a veces quisiera abrazarlos aunque son enormes, grandotes y rudos, a veces quisiera decirles al oído no pasa nada, todo va a estar bien, yo te cuidaré, pero no puedo, yo sólo soy una oreja, no soy ni sus ojos, ni brazos, ni piernas, ni tampoco puedo cubrir ese matee naje del que carecen, no solucionarles como intentan sus padres. Intento, hago un poco, hago una pequeña gran diferencia. Pero sobre todo a muchos de ellos los quiero, me enternecen, me preocupan, me duelen, me intereso por ellos porque pienso que así hago algo por el mundo, por mi país, así siento que mi vida trasciende y deja algo, aunque sea una palabra, aunque sea una escucha, aunque sea un buen trato, una oportunidad de sentirse bien, de ser.
Terminé trabajando con adolescentes no por elección mía, creo que ellos me han ido eligiendo, ellos son los que hacen que diga y diga "sí aquí estoy bien, aquí me necesitan", no sé si toda mi vida será mi población principal de trabajo para eso se necesita fuerza, ganas, creatividad, humor, ligereza, no se cuánto tiempo más seguiremos eligiéndonos mutuamente los adolescente y yo.
Una alumna al término de semestre pasado me escribió una carta linda. La tengo en mi refrigerador como recordatorio y en los momentos que siento que tiro la toalla, leo sus palabras y digo que vale la pena.

No se si es mi imaginacion, pero lo veo como dormidos, como si nada les importara.
ResponderEliminarY ojala empiece a importarles porque en 10 años vamos a empezar a depender de lo que ellos hagan... o dejen de hacer. =(
¡No, por favor no te rindas! Tenés mucho para dar a esos chicos, y aunque parezca que ellos no absorben nada de lo que intentas transmitirles, tus palabras, tus gestos son como semillas que un día florecerán y darán su fruto. Los adolescentes son así como los describes, por momentos como niños, pero en su interior se está gestando el adulto que un día serán…y necesitan referentes sólidos. Y límites.
ResponderEliminarEl mundo con el que tenemos que lidiar hoy en día tanto padres, alumnos y docentes es un mundo donde los valores se han tergiversado...el individualismo, el "no te metas", el "todo vale", son moneda corriente...
En este momento tres de mis hijos están pasando su adolescencia y no es nada fácil para mi esposo y para mi ser los padres: Por un lado tienen que aprender a defenderse y por otro el respeto a las normas.Hay que remar contra la corriente. Creo que hoy en día muchos papás hasta tienen miedo de ponerles límites a sus hijos…
Por favor Implicada , no te rindas! No los dejes solos...
Y perdoná mi comentario tan largo.
Un abrazo
Chapis acuerdáte de la Profra. Ramona, ella nos hizo abrir los ojos, meternos el gusanillo de muchas cosas.
ResponderEliminarTú lo estas haciendo ahora con esos muchachos, ánimo y no se me achicopále , pues.
Biquiños gordos como siempre en mi Santiago lluvioso.
Yo, que hace no mucho salí de esa etapa de la vida sé bien que hay muchachos muuuuy perdidos; y algunos -como tu alumna de la carta- que siempre recuerdan a los grandes profesores. Yo recuerdo a algunos con especial cariño. Esto ysegura de que si hubieras sido mi maestra te recordaría a ti.
ResponderEliminarMe parece -y casi estoy segura- de que lo que los jóvenes buscan es comodidad, yo sinceramente no me incluyo. Siempre he sido como un patito feo de mi generación. No veo las cosas como las ven los chicos de mi edad, y eso me agrada, porque ser uno mismo no tiene comparación.
Por otro lado, "Todavía" tiene razón; siempre que veo a mis compañeros de clase (futuros adminsitradores) pienso 'Y estos son el grnadioso futuro' 'Y así manejarán una empresa' Nos tocó una etapa llena de comodidades, y es porque a nuestros padres ya buelos les toco la lucha por esas cosas; es un lástima que no nos pongamos las pilas. Pero no todo está perdido y yo también te hecho porras, mientras nosotros estemos al pie del cañón haremos diferencia y trascenderemos :)
Hola Implicada:
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con todos los anteriores comentarios. Agregaría que los padres no debemos mandar a los hijos a estudiar y desentendernos, como quien manda a lavar y planchar unas ropas.
Antes que tu responsabilidad, está la de los adultos, tutores o padres.
No debes sentirte triste, se vé que eres muy responsable.
Aprendí mucho de lo que escribiste.
Además te felicito por lo que haces, y cómo.
Frontal hugs are not permitted at my school (for the protection of all students and teachers). If a first or second grader forgets the rule, I immediately have to remind the student to give “side hugs.”
ResponderEliminarEs triste. Aquí ya no hay abrazos.
Now, about parents….
Some parents annoyed me, especially those parents that prefer to work extra time in order to afford the lifestyle that is sold to them on television. They prefer to work for the nice car, the big house, the designer clothes, the cell phone, and video games instead of spending quality time with their children. Most parents don’t read to their children. They don’t have conversations. Here, the city parks are lonely. Parents don't take their children to park on weekdays.
I don’t advocate for a return to “traditional values.” However, I do think that as a society we need to analyze our priorities. We need a re-education on wants and needs.
I am sorry for such a long comment.
'Hang in there....It may sound corny, but i know what your're going through...
yo soy adolescente. Y lo que veo en mi generacion es una falta de interes por todo. falta de interes por la realidad, por progresar, falta de interes por sus propios cuerpos. viven la vida ligeramente sin tomar nada en serio. hasta que caen. y ese momento recien cambian su actitud
ResponderEliminarbesos q siga bien
Todavia,
ResponderEliminaryo también los veo dormidos, pero a veces me asombra cuando despiertan. Creo que hay una cambio social importante, y la convivencia entre generaciones será importante para ir solucionando el futuro, creo que las generaciones de reemplazo se van acabando.
Ojalá despierten, despertemos todos.
María Beatriz,
ResponderEliminarmuchas gracias por tu comentario, de inmediato me remitió al poema de Bennedetti "No te rindas", y me gustó para mi, pero también para mis alumnos. Ellos duermen porque es mejor esa realidad, pero que no se rindan ellos, ni yo tampoco.
Chapita-alinita,
ResponderEliminarEntre los buenos, también recuerdo a la maestra de Etica, que luego me dió Estética en Foto. También a la Fifí de matemáticas por ser tan buena maestra.
Entre los malos, al odioso director que sólo nos dió tres clases en el semestre y te pasaba si habías comprado el libro; además del viejito aquél de etimologías que se enamoró del Queru y fue el único que tuvo diez por su carita.
Voy con calma y bajando mis exigencias.
Srita Laa,
ResponderEliminargracias por los ánimos, y sigamos haciendo la diferencia, que irse por la libre no es tan fácil,
felicidades por ser la diferencia :)
Crónicas,
ResponderEliminarmuchas gracias, la tristeza se me pasa y afortunadamente se transforma en proyectos, gracias por tus felicitaciones y apoyo
Trying,
ResponderEliminarVerdad que a veces dan ganas de dar abrazos.
También creo que los padres están perdidos en prioridades y los hijos salen lastimados.
Gracias por tus comentarios, me mantendré ahí aunque a veces algún viento me sacuda.
Quizá ese viento también renueve mis hojas. :)
Cin,
ResponderEliminarqué hermoso que aparezcas y comentes por acá. Me quedo pensando en lo que dices "hasta que caen despiertan" Lo malo es que los adultos queremos evitar a toda costa que caigan, pero así sólo los orillamos a caidas más grandes. ¿Cómo entender la justa medida?
saludos, gracias por comentar por acá
Recordé la frase de Bertold Brecht con la que Silvio Rodriguez inicia una canción:
ResponderEliminar"Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
Ésos son los imprescindibles."
¡Ánimo! Estoy segura que para muchos de tus alumnos tu clase ha significado el trazo de "una pequeña diferencia"
Apapachos
La(2)
ResponderEliminarCreo que siento insuficiente mi lucha y en algún momento se me ocurrirá algo, algo,
Gracias por los apapachos