Mi corazón no ha tenido suficiente entrenamiento (o libertad consciente) para que use sus neuronas adecuadamente, será que nunca lo había concebido necesario en el pensar, en el pasado aprendí que debía domarse, y guardarse en la toma de decisiones. A mí enseñaron que el corazón le estorba al sano pensamiento y que uno debe dirigirse por el sano juicio, que estamos divididos en cuerpo y alma, en razón y emoción. Muchas veces mi intución, el pensar de mi corazón, me ha orientado a otros caminos, y erróneamente he creído que algunos de mis pensamientos, decisiones o creaciones, han venido sólo desde el corazón o desde el cerebro, pero pocas veces juntos. Ahora me doy cuenta lo importante que resulta la emoción para pensar, y como éstos van juntos en el actuar, en el vivir y en el emocionar.
Mi corazón, pensándome; mi cerebro, sintiéndome, ambos me van dando las señales adecuadas que en el pasado interpreté como erróneas, pero ahora mis códigos de entendimiento me hacen confiar en el pensar de mi corazón y el sentir de mi cerebro.
__________________________________________________
Algunas de mis referencias:
Lo que se siente pensar, Pablo Fernández Christlieb, http://www.prisaediciones.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201106/primeras-paginas-se-siente-pensar.pdf
El encuentro entre los afectos y el pensamiento, Denise Najmanovich http://youtu.be/vSBROB5eXiU
El corazón tiene cerebro, Annie Marquier http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120314/54267641495/annie-marquier-corazon-cerebro.html
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12.06.2010
Al borde del No
"Ándele maestra si ud. quiere me pasa"
"Es que como a mi sí se me da lo corrupto"
"La verdad es que no me interesaba su clase"
"Es que X si me dió otra oportunidad para pasar"
"Acéptele el trabajo a mi hijo, no fue su culpa"
Los chantajes emocionales, me molestan... los descaros abiertos que buscan la manera de evadir la responsabilidad me entristecen. Las actitudes groseras e infundadas me llenan de un malestar insoportable que a veces me hace pensar "Ya no".
Pero cuando veo la realidad del país, no quiero ser de los que abandonan la trinchera, yo quiero ser de los que promueven un cambio, quiero dar algo bueno.
A mis alumnos el sistema los ha mantenido por años y por eso quieren seguir cómodos y no entienden por qué anulo trabajos con faltas de ortografías, por qué les dejo escribir tanto, por qué les dejo trabajos que deben crear y no copiar.
Se enojan conmigo, si mi materia es formativa, y no cuenta en el promedio y según ellos, no importa. Ellos se enojan cuando reprueban y a mi me enoja su comodidad, su cinismo ante la falta de compromiso y aún así querer el punto de pase.
Quiero enseñar que no sean corruptos, que sean honestos, que sean responsables, quiero quitarme en enojo de encima y poder (no sé cuánto tiempo más) decir Sí, porque quiero ayudar, y cambiar en algo la educación de este país.
"Es que como a mi sí se me da lo corrupto"
"La verdad es que no me interesaba su clase"
"Es que X si me dió otra oportunidad para pasar"
"Acéptele el trabajo a mi hijo, no fue su culpa"
Los chantajes emocionales, me molestan... los descaros abiertos que buscan la manera de evadir la responsabilidad me entristecen. Las actitudes groseras e infundadas me llenan de un malestar insoportable que a veces me hace pensar "Ya no".
Pero cuando veo la realidad del país, no quiero ser de los que abandonan la trinchera, yo quiero ser de los que promueven un cambio, quiero dar algo bueno.
A mis alumnos el sistema los ha mantenido por años y por eso quieren seguir cómodos y no entienden por qué anulo trabajos con faltas de ortografías, por qué les dejo escribir tanto, por qué les dejo trabajos que deben crear y no copiar.
Se enojan conmigo, si mi materia es formativa, y no cuenta en el promedio y según ellos, no importa. Ellos se enojan cuando reprueban y a mi me enoja su comodidad, su cinismo ante la falta de compromiso y aún así querer el punto de pase.
Quiero enseñar que no sean corruptos, que sean honestos, que sean responsables, quiero quitarme en enojo de encima y poder (no sé cuánto tiempo más) decir Sí, porque quiero ayudar, y cambiar en algo la educación de este país.
11.13.2010
10.26.2010
Por mientras
Ahora me voy a Puebla a un Congreso.
Soy una suertuda!!
Conseguí hospedaje gratis en la casa de la hermana de una amiga.
Es la primera vez que me hospedaré en casa de alguien que no conozco ni me conoce.
Mi huésped amablemente me ofreció su casa. Parece que será interesante charlar con ella y conocerla. Le llevo una cajeta, dulces de leche y trompadas de nuez.
Octubre ha sido un buen mes y cerraré con un Congreso, muchos de mis autores favoritos estarán ahí y el domingo cuando regresé veré otro evento del Cervantino.
Pero, por mientras... les dejo un video del último espectáculo que vimos.
Soy una suertuda!!
Conseguí hospedaje gratis en la casa de la hermana de una amiga.
Es la primera vez que me hospedaré en casa de alguien que no conozco ni me conoce.
Mi huésped amablemente me ofreció su casa. Parece que será interesante charlar con ella y conocerla. Le llevo una cajeta, dulces de leche y trompadas de nuez.
Octubre ha sido un buen mes y cerraré con un Congreso, muchos de mis autores favoritos estarán ahí y el domingo cuando regresé veré otro evento del Cervantino.
Pero, por mientras... les dejo un video del último espectáculo que vimos.
5.23.2009
5.17.2009
Descanse en paz Mario Benedetti
De niña miraba el lomo del libro "Poemas de otros" sin entender cómo alguien podía poner un título así a sus propios poemas. Hasta que la adolescencia me alcanzó, pude apropiarme y ceñirme a las palabras de Benedetti. En la secundaria me regalaron un cuadro con uno de sus poemas impresos "Cuenta conmigo". Mi amigocha Erika de la prepa era una fan enadercida de él, y en algún momento en que yo estaba triste, me dió en una hoja el poema "Tu quebranto". Así a lo largo de mi vida han estado sus poemas, y novelas. "Primavera con una esquina rota" cuando me sentía viviendo en auto-exilio. "La borra del café" tan ligero y agradable en la época de la facultad. "La tregua" cuando quería entender al amor.
Nunca lo ví en persona, pero mi hermana sí, dice que era una señor sencillo y bonachón al que saludó alguna vez en un estacionamiento durante alguna de las ferias del libro en Gdl.
Aunque no lo conocí, Benedetti seguramente sí me conoció, pues expresó en palabras muchos de mis pasajes de vida.
Que descanse en paz.
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada mas.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llora.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.
Nunca lo ví en persona, pero mi hermana sí, dice que era una señor sencillo y bonachón al que saludó alguna vez en un estacionamiento durante alguna de las ferias del libro en Gdl.
Aunque no lo conocí, Benedetti seguramente sí me conoció, pues expresó en palabras muchos de mis pasajes de vida.
Que descanse en paz.
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada mas.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llora.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.
No.
La cosa es muchisimo mas grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabes que eso no sirve.
Quiero decir que estas rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estas sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimo a su sombra,
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estas abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchisimo más grave,
Porque con estas o con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.
Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
La cosa es muchisimo mas grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabes que eso no sirve.
Quiero decir que estas rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estas sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimo a su sombra,
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estas abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchisimo más grave,
Porque con estas o con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.
Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
5.16.2009
La emergencia es...
La educación en manos de esta monita le ha dado al traste a todos nuestro sistema educativo. Sexenio tras sexenio los secretarios de educación y presidentes no son capaces de frenar su dominio. Ahora su hijo viene para la trascendencia y se embolsa el cobro de una capacitación obligatria (que debería ser gratuita) a profes de bachillerato para poder implementar el nuevo plan "nacadémico" basado en "competencias". A partir de 2010 el profe que no tenga dicha capacitación, no podrá ejercer.
¿Cuánto ganará su hijito si el curillo cuesta 5.000 pesos por maestro?
¿Cuánto ganará su hijito si el curillo cuesta 5.000 pesos por maestro?
5.04.2009
4.28.2009
4.17.2009
4.15.2009
4.05.2009
Nuestro vecino
Comenzó con un sencillo, modesto y caluroso recado en el que nos preguntaba sobre el paradero del recibo de luz del portón eléctrico. En el segundo, no había pretexto alguno, sólo las ganas de compartir y saludarnos, fue más efusivo y nos escribió un pensamiento de Einstein, parecía conmovido y a mí me sacó la sonrisa por lo inesperado del recado. Los vecinos le agradecimos el mensaje y le dimos nuestras felicitaciones. El tercero es puro descaro, jejejeje, ¡puras ganas de sacarse el corazón y entregarlo!
Se los comparto:
Se los comparto:
2.19.2009
Carta abierta a Carlos Slim, por Denise Dresser
Tomada de Proceso.com.mx
Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables: –Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar. –Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. –Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anticompetitivas que personas como usted justifican. –Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de Sell Mexico a los inversionistas extranjeros, y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo usted, como inversionista extranjero en Estados Unidos, acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México. –Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. –Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa –Telmex– las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión. –Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: Los consumidores gastan 40% más de lo que debieran por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres. –Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen. –Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo –de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental– es el que ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza. La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio. Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública, usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis que iba a asumir, de las características del nuevo modelo económico que apoyaría. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo –palabras más, palabras menos– que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió. Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y aceptan la expoliación de un mexicano porque –por lo menos– no es extranjero. Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su fortuna, o tienen algún problema personal, o una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansados de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansados de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.
Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables: –Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar. –Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. –Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anticompetitivas que personas como usted justifican. –Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de Sell Mexico a los inversionistas extranjeros, y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo usted, como inversionista extranjero en Estados Unidos, acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México. –Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. –Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa –Telmex– las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión. –Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: Los consumidores gastan 40% más de lo que debieran por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres. –Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen. –Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo –de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental– es el que ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza. La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio. Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública, usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis que iba a asumir, de las características del nuevo modelo económico que apoyaría. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo –palabras más, palabras menos– que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió. Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y aceptan la expoliación de un mexicano porque –por lo menos– no es extranjero. Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su fortuna, o tienen algún problema personal, o una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansados de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansados de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.
2.15.2009
2.01.2009
Oliver Sacks

Hace bastante tiempo "el físico" y yo paseábamos por Av. Chapultepec en Gdl., entramos a un local de unos chavos que recién comenzaban con una modesta librería, ahí al "físico" tomó el libro "el hombre que confundió a su mujer con un sombrero" y me preguntó que si lo pagabamos entre ambos. En ese momento el libro parecía interesante, pero no me agradaba mucho la idea de leer sobre neurología. El "físico" comenzó el libro y lo abandonó, así que yo lo tomé y me encantó. Sacks posee una manera especial para describir los casos neurológicos, hay una fineza humana en el acercamiento a sus pacientes, y aunque sí menciona términos científicos, autores, etc. me ha acercado al mundo del cerebro con un amor y belleza que no lo hicieron mis maestros odiosos de "psicobiología" en la universidad. En el libro "el hombre que..." se narra el caso que después fue llevado al cine en la película Despertares que protagoniza Robert de Niro. El libro se quedó guardado, leído pero guardado, y lo recuperé cuando Umberto Eco en "La misteriosa llama de la Pricesa Loana" lo menciona al hablar de los problemas de la memoria. En esa época que retomo el libro coincide que comencé a ver a una paciente que comenzaba a tener una rara enfermedad prima-hermana del Alzheimer y recomendé el libro a la familia como una invitación a aprender a vivir con el diagnóstico que les habían dado y recuperar la parte humana. Esta paciente también tenía sus momentos lúcidos, como los casos de la película Despertares, y en esos momentos recuperaba una felicidad infinta. Sacks se volvió un genio para mí. Después me encontré "Tío Tugsteno", una autobiografía bella que hizo que me interesara en la belleza que puede haber la química. Hace poco leí "Veo una voz" un viaje al mundo de los sordos, el autor puso a mi alcance una manera muy sencilla y profunda de seguir teniendo admiración e interés por el lenguaje/el habla/las palabras. De niña de recuerdo reflexionando "es que las palabras son muy importantes".... así que me he seguido con Sacks. Recién el "físico" me regaló por mi cumpleaños otros dos de sus libros. Ahora ando leyendo "La isla de los ciegos al color" un viaje que realiza junto con dos colegas a una isla donde un porcentaje de la población sólo ve a blanco y negro. Voy leyendo el libro muy despacio, quiero disfrutarlo lo más que pueda. Me encanta la idea de desmitificar a la vista como órgano primordial del conocimiento del mundo. Recuerdo que San Agustín decía que era muy peligrosa la música pues te llevaba a desprenderte de esta realidad tangible y visible. No en vano hay autores que se mueven en sus discursos predominantes por conceptos visuales para después incluir al diálogo, la conversación, la escucha como medios más sensibles y profundos de acceder al otro.
1.19.2009
La paz es imposible si no nos conocemos

Ahora en Gaza hay una tregua, no sabemos cuánto durará ni cuál será el resultado. La paz es una palabra suceptible; para los israelís y palestinos significa el logro de objetivos diferentes, cuando en el fondo PAZ, debería ser para ambos el que no mueran sus familias y sobre todo sus hijos. Entre los años 1995 y 2000 se filmó un documental hermoso sobre el conflicto, la intención era escuchar la voz de niños israelitas y palestinos, la frase que me atrapó del documental es la que da título a la entrada de este post.
Me pregunto si en las negociaciones alguien los escuchará.
Les dejo una parte,
1.18.2009
Nosotras
A mi amiga la Chapita que vive en España se le ocurrió hacer una serie de entradas en su blog llamada "Nosotras", donde aparecemos varias de sus amigas que tenemos blogs. Nos hizo una serie de preguntas intersantes que van desde la ideas de año nuevo, vida nueva, hasta lo culinario, pasando por las migraciones, lecturas y miradas al mundo. Este ejercicio me recuerda a Denisse Dresser convocando a la mujeres públicas para hablar de lo privado. Me encantó. Ya me tocó responder a sus preguntas, así que aquí pueden saber de mí y de otras mujeres desde ojos ajenos.
1.14.2009
Sueño sobre mi ojo.
De mi ojo izquierdo comenzaba a salir algo blaquecino en forma de granulitos, yo decía que eran linfocitos y estaban sanando mi ojo. Mi globo ocular inmensamente abierto lloraba su líquido, y a pesar de lo extraño de pudiera ser la sensación y lo doloroso de que salgan de tu lagrimal granulitos, yo sentía un alivio. Los glóbulos blancos me estarían sanando. Había una certera esperanza de que mi vista mejoraría. En el sueño tenía la sensación que no sólo curaba la miopía que tengo, si no mi visión en general y en consecuencia sanaba mi hermisferio derecho, por el entrecruzamiento cerebral.
En la vigilia, honré a mi sueño y visité al oculista, cambié de graduación en mis pupilentes. Veo mejor, siento que hubiera limpiado un cristal polvoso. Los colores son más claros y las formas más definidas, las luces nocturnas no desprenden sus rayos como fuegos artificiales. A mi me gusta ver bien, me permite estar cerca de los rostros de las personas, leer sus gestos, el color de su piel y cómo cambia de color o textura cuando se hablan de diferentes temas. Todos nuestro cuerpo habla y me gusta verlo. No me gustaron del todo los lentes, ese marco me limitaba. Sin embargo para Win Wenders sus lentes son el propio marco que le permite encuadrar sus escenas cinematográficas, según comenta en el documental Ventana del Alma.
¿Quién vendría por la noche a sanarme durante el sueño para en la vigilia tener una mejor vista? Quizá mi brujita, la extraño, cuántas veces me ayudó a entrar a ese lado no racional, a ese mundo lleno símbolos, de magia y sabiduría espiritual.
Les dejo la entrevista a Win Wenders que aparece en el documental de João Jardim:
En la vigilia, honré a mi sueño y visité al oculista, cambié de graduación en mis pupilentes. Veo mejor, siento que hubiera limpiado un cristal polvoso. Los colores son más claros y las formas más definidas, las luces nocturnas no desprenden sus rayos como fuegos artificiales. A mi me gusta ver bien, me permite estar cerca de los rostros de las personas, leer sus gestos, el color de su piel y cómo cambia de color o textura cuando se hablan de diferentes temas. Todos nuestro cuerpo habla y me gusta verlo. No me gustaron del todo los lentes, ese marco me limitaba. Sin embargo para Win Wenders sus lentes son el propio marco que le permite encuadrar sus escenas cinematográficas, según comenta en el documental Ventana del Alma.
¿Quién vendría por la noche a sanarme durante el sueño para en la vigilia tener una mejor vista? Quizá mi brujita, la extraño, cuántas veces me ayudó a entrar a ese lado no racional, a ese mundo lleno símbolos, de magia y sabiduría espiritual.
Les dejo la entrevista a Win Wenders que aparece en el documental de João Jardim:
1.13.2009
Patear al muerto
Fue la expresión que usó Carlos Cuarón al referirse a la actitud de los mexicanos de poner sobre el pedestal a “héroes” y después tumbarlos a patadas.
Los mexicanos y “el ya merito”.
Los logros individuales y personales son desprestigiados y ensalzan la victoria “mexicana” o de “los mexicanos”.
Si gana uno, gana México, si pierde uno, los mexicanos en su contra.
En entrevista con López Dóriga, fue cuestionado sobre si pensaba que los mexicanos eran unos imbéciles, a lo que contestó que sólo los políticos, excepto uno: Javier Corral.
El entrevistador quedó perplejo, pues Corral es uno de los opositores a la ley televisa.
Aquí pueden escuchar la entrevista:
Los mexicanos y “el ya merito”.
Los logros individuales y personales son desprestigiados y ensalzan la victoria “mexicana” o de “los mexicanos”.
Si gana uno, gana México, si pierde uno, los mexicanos en su contra.
En entrevista con López Dóriga, fue cuestionado sobre si pensaba que los mexicanos eran unos imbéciles, a lo que contestó que sólo los políticos, excepto uno: Javier Corral.
El entrevistador quedó perplejo, pues Corral es uno de los opositores a la ley televisa.
Aquí pueden escuchar la entrevista:
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