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5.23.2013

Mujeres que conversan

I. Mi mamá tenía una amiga que era un enigma para mí. La Sra. Edith llegó a Veracruz, niña alemana refugiada. No conozco más su historia, yo era muy niña cuando ellas compartieron su amistad. Recuerdo a mi madre conversando con ella mostrando un rostro atento, sereno, sobrio e interesado. Mi mamá me ha contado, ya que murió la Sra. Edith, que ella  fue una mujer que a una edad de adulta madura decidió estudiar la carrera de Sociología. Mi madre conversaba con ella de temas de música, cine y libros. Mi madre siempre fue ama de casa, pero desde mi aprecio, interesada en saber, reflexionar y profundizar.

II. Cristina Pacheco se parece a mi madre cuando era joven. Su rostro era tostado y brillante como el de Cristina. El cabello caoba, libre y esponjado. Piernas fuertes, torneadas con líneas claras y delicadas.

III. Extraño escuchar a mi madre conversar apasionadamente. Sus amigas han fallecido y sus conversaciones ahora giran en torno a las preocupaciones, la enfermedad, la debilidad de sus rodillas... pocas veces transita por otros temas.

IV. Fantasía.
Si Cristina Pacheco entrevistara a mi madre la haría conectarse con sus pasiones como lo hace siempre con sus invitados.






1.22.2013

El último en los 30´s

Próximamente celebraré todo el año, él último en mis 30´s

Juro no arrepentirme de nada


12.27.2012

Pensar con el corazón y sentir con el cerebro

Mi corazón no ha tenido suficiente entrenamiento (o libertad consciente) para que use sus neuronas adecuadamente, será que  nunca lo había concebido necesario en el pensar, en el pasado aprendí que debía domarse, y guardarse en la toma de decisiones. A mí enseñaron que el corazón le estorba al sano pensamiento y que uno debe dirigirse por el sano juicio, que estamos divididos en cuerpo y alma, en razón y emoción. Muchas veces mi intución, el pensar de mi corazón, me ha orientado a otros caminos, y erróneamente he creído que algunos de mis pensamientos, decisiones o creaciones, han venido sólo desde el corazón o desde el cerebro, pero pocas veces juntos. Ahora me doy cuenta lo importante que resulta la emoción para pensar, y como éstos van juntos en el actuar, en el vivir y en el emocionar.

Mi corazón, pensándome; mi cerebro, sintiéndome, ambos me van dando las señales adecuadas que en el pasado interpreté como erróneas, pero ahora mis códigos de entendimiento me hacen confiar en el pensar de mi corazón y el sentir de mi cerebro.

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Algunas de mis referencias:
 Lo que se siente pensar, Pablo Fernández Christlieb, http://www.prisaediciones.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201106/primeras-paginas-se-siente-pensar.pdf
El encuentro entre los afectos y el pensamiento, Denise Najmanovich http://youtu.be/vSBROB5eXiU
El corazón tiene cerebro,  Annie Marquier  http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120314/54267641495/annie-marquier-corazon-cerebro.html

10.20.2012

De tímida a valiente

A mis alumnos del bachillerato de Artes les dejé una exposición, deberían de hablar de un talento o una habilidad que tuvieran, nos deberían contar la historia de ello, quién los inspiró, cómo la han desarrollado, qué les ha dejado en su vida, y en su futuro cómo puede seguir presente esa habilidad o talento. Ayer comenzaron las primeras exposiciones. Mis alumnos me mostraron más de lo que esperaba y conocí detalles hermosos de sus vidas que de otra manera no hubiera conocido.

A.
Mi alumna A. fue la primera en exponer. Empezó hablando de cuando era niña, que le gustaba hacer manualidades, de los programas de "Art atack",...etc. hasta ahí era una historia común. Hasta que comenzó a mostrar su trabajo. Comenzó mostrando una foto del portaplanos que ella misma se diseñó. Explicó que compró tubo de pvc, cómo pintó y decoró a su gusto. Desde esa momento la mirada de sus compañeros prestó más atención. Después nos mostró fotos de su recámara y del espacio que tiene para su "taller" donde hace todas sus manualidades. Al hablar de su taller, los ojos le brillaban de emoción. Platicó que su talento la ha llevado a incusionar como maestra de niños. En un centro comunitario da clases de manualidades a niños y el gobierno le ha otorgado diplomas de reconocimiento por ello. Para ganarse el lugar como maestra tuvo que llevar muestras de su trabajo y la aceptaron. Los compañeros de hicieron preguntas... le reconocieron el trabajo de su portaplanos ya que es muy original y ellos pensaban que era comprado. La motivaron a que diera cursos de verano, le preguntaron cómo había conseguido su trabajo, ya que otros querían poder trabajar. Mi alumna A. es muy nerviosa, tímida, todo el tiempo estuvo sudando mientras exponía. Al final sus compañeros no dejaban de aplaudirle, ni yo tampoco.


Me dió gustó comenzar con una buena exposición ya que eso motiva e  impulsa a los demás. Mi orientación teórica habla de la importancia de espacios de audiencia para poder hablar de nuestros logros como una manera de enriquecer  nuestra identidad preferida, así como de maneras para poder transitar más por los lugares de nuestra historia que van más acorde con nuestros sueños, anhelos y esperanzas.

Me pregunto cómo se sintió mi alumna después de su exposición, de qué manera se modificó la manera cómo los demás la ven ahora y se relacionarán con ella de ahora en adelante, qué efectos tendrá en sus decisiones y pasos futuros el darse cuenta de cómo se valora su talento y habilidad. Yo ya no la puedo ver de la misma manera. Ahora para mi, ya no es tímida, sino  valiente porque se ha ganado un lugar en la vida y lucha por ser ella misma. La admiro y creo que sus compañeros también hacen lo mismo. Su exposición no sólo cambió mi visión y sentir hacia ella, sino también hacia mi misma y mi trabajo. Experiencias así me hacen sentir que mi trabajo es bueno, que trasciende y tiene valor. Como profesionista me hace sentir que mi desempeño también va acorde a mis propios anhelos y experanzas sobre los jóvenes. En esos momentos también quisiera ser alumna y enriquecerme también desde ese lugar y no sólo como la maestra

Cada viernes regreso con algo que me enriquece de mi trabajo, es inevitable... a veces es algo más trascendente y conmovedor, pero siempre hay algo bueno. 

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¿Por qué con los chicos de la escuela privada no es así?

9.06.2012

Acceso a una Vida Libre de Violencia

 Cada martes, estuve asistiendo a la bilioteca a una serie de charlas denominadas "Horizontes de Género" y tuve la oportunidad de enriquecerme con la diversidad de ideas y profesionistas que abordaron el tema; además me dió la oportunidad de conocer personas más afines a mis convicciones. Entre los comentarios de una de las particpantes mencionó a un autor: Mijaíl Bajtín, yo muy curiosa me acerqué a ella para saber de dónde o cómo había leído al autor. La participante resultó una joya, es una lingüista, doctorada en Inglaterra, familiarizada con las ideas del Construccionismo Social... etc... etc... Hicimos un click tremendo. Me invitó a dar una charla a sus alumnos de maestría y bueno... me estrené divulgando mis ideas preferidas de la psicología a otros profesionistas y me fue muy bien. 

Me he desviado un poco, pero retomo. Gracias a esos martes gloriosos, he conocido a un grupo de mujeres que están haciendo mucho movimiento acá en mi pueblillo para trabajar en las codiciones de equidad género y violencia. Yo, desde hace tiempo, estuve buscando una ONG para ofrecerme como voluntaria para trabajar con mujeres, primero lo hice con las mujeres con cáncer, pero la asociación de deshizo no funcionaba como debía, después quise trabajar para las mujeres que han sido encarceladas por haber abortado, y aunque me dieron varias citas, nunca coincidomos en horarios o me cancelaban. En mi mente siempre ha estado la idea de hacer algo más, es decir con mayor impacto social, salir un poco de la escuela y la consulta. Ahora me han inivtado a trabajar en un proyecto de impacto estatal para trabajar el tema de la violencia hacia las mujeres. Me siento muy emocionada. Trabajaré como voluntaria, claro que sin paga alguna, pero con muchas ganas de aprender y seguir conociendo personas valiosas con quién pueda expresarme libremente.

El tema de la violencia hacia las mujeres, en general me toca muchas fibras sensibles, reconozco en mi historia ese dolor y aún a la distancia creo tener algunas cicatrices, física y metáforicamente hablando. No es fácil acercarse a esas aguas, pero lo hago con bastante entrega, compromiso y deseos de hacer bien las coas.

La vida me está acercando bastante a mis sueños, y no dejo de agradecerle por hacerme caso en mis esfuerzos. Gracias nuevamente.

8.19.2012

Fragmentos de historias

En mi labor, me encuentro con fragmentos de historias que bien pudieron ser parte de una gran novela o una película, fragmentos de historias que me tocaron el alma al momento de ser compartidas. Es un honor tener a mi acceso tantas historias valiosas. Por ejemplo, ayer comentaba M. que su mamá sólo llegó a cuarto de primaria, porque no había dienro para que pudiera seguir yendo a la escuela. Su mamá con tal de inscribirse a la escuela, borraba sus libretas del año anterior para volverlas a usar. Yo me preguntaba ¿qué esperanzas pondría en la escuela  una niña de de 9 años que no quería perderse de ella? ¿qué fuerza la impulsaba a desear con tanto ahínco ir a la escuela? ¿cómo ideó esa manera de superar la carencia económica que le impedia su meta? ¿cómo es que los niños tienen tanta fuerza y creatividad ante las adversidadaes? Este fragmento de historia me tocó el corazón el día de ayer, pero lo cierto es que en mi labor nunca salgo ilesa, siempre hay algo que me conmueve, me duele, me enoja, me alegra, me alienta, me preocupa... Mi labor es Sentir y ayudar a dar sentido y dirección a ello. Me encanta mi trabajo.

7.31.2012

Sonoras y cantarinas

La palabra no representa la cosa nombrada, han dicho gran número de pensadores. Las palabras son consensos y azares para designar los nombre de las cosas y las personas. No hay relación entre la cosa y su nombre, el significado se lo hemos atribuído por siglos de existencia para comunicarnos entre los seres humanos. Hay palabras que pocas veces uso porque no me acostumbro a ellas, estoy tratando de recordar alguna, pero no puedo no son mi cortumbre. Sólo se me vino al recuerdo cuando de niña me lanzaba a la enciclopedia a buscar el significado de alguna palabra y yo decía "mejor que me digan eso y no esa palabrota".

Cuando uno, se mete en lo abosurdo de las sílabas que representan el nombre de una cosa, se termina por desconocer  la palabra. La más extraña para mi en ese ejercicio es la palabra "torta" (en su acepción gastronómica mexicana ) Cuando la pronuncio, tor-ta, tor-ta, tor-ta, tooor-taaaa,  no me suena ni que siento represente lo que es, no tiene su sabor, ni su textura, nada. Sin embargo hay otras que sí me suenan a lo que son: cascabel y cantarina. Si me pusiera a jugar y decir mis palabras favoritas, serían dos hasta ahora: 1.cacalota, en su sentido tapatío de canica grande, 2. parafernalia, más cuando se usa en las luchas.

También estoy recordando las primeras imágenes que tenemos y hemos grabado acerca de algunas palabras, por ejemplo casa y árbol. Nuestra primigenia imagen se desviará hacia las primeras experiencias sensoriales que nos mostraron en la escuela. Me ha pasado que hay niños que llegan a desconocer el objeto mismo, por la versión caricaturizada y deformada de las cosas. Nuestros sentidos engañan a la palabra en la profundidad de su sentido, así cada uno tiene su propia experiencia e imagen de las palabras. Seguro que uds. y yo tenemos significados y experiencias distintas con las palabras mar, cucaracha, gato, café. Me imaginé justo ahora, elaborando distintas colecciones de palabras por mis experiencias de sabor, textura, olor, deseo, temperatura. Este último criterio sería interesante de explorar, por ejemplo, en un ejercicio de la universidad un profe nos pidió a una compañera y a mi, crear una imagen con la palabra soledad, recuerdo que pensé en una fogata y mi compañera en un iceberg, para entonces la soledad era tan rica que la comparaba con ese momento cálido de encuentro con uno mismo, sin embargo mi compañera qué decir.

Las cosas se ponen más enriquecerdoras cuando conoces más idiomas y a veces te parece más indicada una palabra distinta al idioma que estás usando porque sientes que le viene mejor otra palabra. A mi me gusta neko, que en japonés significa gato, o en inglés prefiero cranberry que arándano en español, sin embrago de ninguna manera aceptaría ninguna traducción o sustitución  para pitaya o huitlacoche.

Son las palabras el vehículo con el cual uno puede referirse a las cosas. Además podemos hablar y pensar en nosotros mismos, no importa la profundidad de las palabras que utilicemos para ello, no dejamos de ser una cosa, pero al hablar se dicen las cosas de maneras tan distintas que, enriquecen el significado y la descripción de la misma cosa. Lo que más me encanta de las palabras es que con ellas podemos inventar cosas como historias y teorías, o cosas banales como chistes, albures. En todas sus presentaciones sonoras y cantarinas las palabras vinieron a la humanidad a quedarse y tranformarnos. Así es y así  sea. 
Finito.

7.25.2012

Más allá

Hace tiempo hice un post sobre la manera cómo se unieron mis papás.  Mostré aquí un pequeño fragmento de la historia, desde mi versión y mi sentir. En ese entonces, la escribí para una convocatoria de un concurso para ser publicado en un libro, de un pequeño proyecto llamado "tejedoras de historias".  Hace muuuucho supe que pasé el primer filtro de selección, pero después nada, y hace unos días me topé en el mail (y luego en el FB) con la felicitación por mi historia y por ser elegida para su publicación. Me sorprendió de momento, pero desde un inicio le apostaba a que sí quedara, quería regalarles a mis papás su historia publicada. Ahora sí, mi escrito va más allá de este micro espacio, y me da gusto. No me siento tan contenta como creía o esperaba, será que ya pasó tanto tiempo, será que aún no lo veo como realidad.

6.10.2012

Sin título

De vuelta del Defecito.
Un curso con una terapeuta australiana.
Cada vez viajo más cómoda.
Mi hotel quedó a dos cuadras del curso, una colonia llena de cafés y restaurantes. Un día comí salmón y al otro, comida venezolana.
Conocí terapeutas loquitos como yo por las mismas ideas e inquietudes. Puse en práctica mis habilidades y conocimientos. Voy siendo más y más la profesional que deseo ser. Día a día voy cobrando más conciencia de la real colaboración y de estar acompañada. Hay veces, en mi trabajo, cuando estoy uno a uno en terapia siento a mi lado la presencia de voces importantes para mi y hasta puedo sentir un roce en mi piel del cariño de las personas que traigo con mi mente a mi lado. Si bien hay cosas que no se logran, otras con constancia y que sí dependen de mí van ganando su terreno.
No me puedo quejar y quiero nuevamente ser agradecida con la vida.

2.20.2012

Adiós Kodak

La fábrica de Kodak en Guadalajara le dió trabajo a mi padre cuando había cumplido 40 años y el miedo de un empleo inestable le comenzaba a preocupar. Antes de Kodak, él dedicó su empeño a las ventas, pero llegó un punto en que quiso dar un giro y tener un sueldo constante. Mi papá me contó cómo ingresó a kodak. Él esperaba entrar a trabajar en el área de eléctronica o algo así, ya que había estudiado un curso de electrónica para radio y tv, él apostaba que su carta fuerte fuera esa área, sin embargo al momento de la entrevista le mostraron un diagrama de flujo del proceso de un área y después le pidieron que explicara de memoria lo que había entendido, mi papá resultó un buen memorioso y desarrolló con detalle todo el proceso, lo cual lo llevó a ganarse el puesto de supervisor de calidad. Admiro a mi padre por este puesto, ya que él apenas pudo terminar la primaria, y puestos como esos generalmente se los dan a los ingenieros. De ahí mi padre ya no se movió, y tuvo muchas problemas con ingenieros de otras áereas que le envdiaban el puesto, tampoco pudo crecer porque ya no tenía más estudios, pero de cualquier manera mi papá se mantuvo orgulloso de poder tener por primera vez en su vida un sueldo fijo, prestaciones y seguro social para la familia.

Le tengo afecto a Kodak. De niña, me tocó ir varias veces a la fábrica a un área recreativa dedicada a las familias, donde había juegos y jardínes grandes. Recuerdo pasear y toparme con una regadera programada y bañarme por travesura con mis primos. Yo me sentía importante de entrar a un lugar donde no cualquiera tenía acceso, ya que en la fábrica te pedían un gafette especial que mi papá sí tenía. Me parecía maravilloso que hubiera un comedor para los empleados. Mi papá tenía una tarjeta de dinero, me recordaba a los boletos de las ferias, donde le perforaban y descontaban el dinero que se iba gastando.

De adolescente regresé, ya no a jugar, sino a investigar una tarea de mi taller de informática. Mi mejor amiga de la secundaria y yo fuimos a la fábrica, mi papá nos pidió un pase y en un área grande, limpia y formal nos atendieron. Nuestra tarea era investigar sobre el programa Lotus 123, un señor muy amable nos atendió en su oficina exclusivamente a nosotras, yo me sentí importante, y nos dieron bastantes hojas impresas a computadora sobre el tema por el que preguntábamos.

 Mi casa estaba inmersa en la cultura de la fábrica. El papel amarillo-naranja de los empaques de las películas cuando ya no servían o tenían un defecto lo regalaban por montones. Así que muchos dibujos de infancia los hice en ese papel, y me diseñé libretas y mil cosas. Las latas de las películas que ya no servían se usaban en la casa para guardar cahcivaches, así como los botecitos pequeños de los rollos. En la fábrica hubo un día en que remataron mobiliario de las oficinas y mi papá adquirió un mueble grande de madera, un escritorio y un baúl. Los tres muebles aún existen, los dos primeros en casa de mis padres y el último, con mi hermana.

Hubo un día especial en que hicieron un Open house. La fábrica paró su producción para permitir que los trabajadores llevaran a sus familias para conocer la fábrica por dentro. El acceso estaba límitado a un número reducido de invitados, y no sé porque, pero yo no pude ir. Mi mamá me platicó al regreso lo que vió. Estaba maravillada por el área oscura, donde se manejaban largos pliegos de película. El día que fueron prendieron las luces de esa área, pero les explicaron cómo los trabajadores se las tenían que ingeniar para trabajar sólo con la iluminación de unas tenues luces rojas como en los cuartos oscuros de revelado. Mi tía trabajó en esa área oscura, por más de veinte años, y sólo en una ocasión tuvo un accidente con la cortadora de película que casi le rebana porcompleto la mano.

Kodak le dió trabajo a mi papá, a dos tías, y una de ellas conoció a su galán con el que se casó. Mi papá también obtuvo buenas cosas. Ahí descubrió su habilidad y gusto por la fotografía. Concursos de aficionados promovidos por la fábrica fueron ganados por mi papa. Esos reconocimeintos lo impulsaron y comenzó a pensar en la fotografía como una opción al jubilarse. Sus fotos fueron exhibidas en los Salones Internacionales de Fotografía de Kodak, ganó medallas y reconocimientos, además de tener confianza en que después de jubilado tendría un ingreso y una actividad a la cual dedicar su empeño. Los últimos 20 años, después de jubilarse han llevado a mi papá a trabajar por primera vez en algo que realmente le llena, siempre trabajo por la necesidad y lo de menos era el disfrute. Kodak le regaló el oficio que ahora tiene, y que le da unos pesos más que la pinchurriente jubilación. Si algo mantiene vivo a mi papá es la fotografía.


A mitad de enero escuché la noticia que Kodak se declaraba en banca rota.Un pedacito mío se estrujó. Ya no más rollos de película, ya no más olor a revelador. Adiós Kodak y gracias.

Heme aquí, jugando con un rollo de película

11.10.2011

Día del niño

En los festejos del 30 de abril, los niños podíamos ir a la escuela sin uniforme. Resultaba un verdero premio para los de 5to. y 6to. año, edad en que las hormonas insipidas comienzan a burbujear y quieres dar una buena impresión. Ese día, teníamos convivencia en el salón de clases, las bancas se ponían en círculo y teníamos el centro para hacer juegos. Comíamos lo que las mamás de la Mesa Directiva nos regalaban, generalmente tacos dorados y para beber refresco Kist. Además recibíamos un bolo de dulces que los profes elaboraban ellos mismos con una creatividad y esmero. Después de un rato en el salón, salìamos al patio para la convivencia y concursos de toda la escuela. Competencias de buscar monedas en platos de harina, comer las donas colgadas de un hilo, las sillas, los gallitos... pero el concurso estelar era el de baile. 

Una multitud de parejas de chiquillos acomodados en el patio de la escuela se disponía a cumplir el reto, y en una de esas entro yo con mi compañero O. ¿Cómo entré? Ni enterada. Ahí estaba yo, con mi falda de pana azúl marino, mi blusa azúl cielo y mis zapatos de charol. La música arrancó, nos ponían todos los géneros musicales. En ese entonces era una buena bailarina, muchas veces bailé con mi papá cuando le daba por poner sus acetatos. El concurso, recuerdo que duró tres horas continuas, pero claro, no pudo ser tanto. Mi compañero y yo nos encontramos en la pista con destreza, a lo mejor él en su casa bailaba con su mamá, no lo sé, pero los dos bailábamos los pasos adecuados de los ritmos de música para adultos. Los chiquillos eran eliminados por los jueces, e iban quedando aquellos que resultaban ser los mejores. Las parejas a nuestro lado iban desapareciendo, y después de estar la cancha llena de escuincles, ahora quedábamos pocos. Mis piernas ya estaban cansadas de baile y baile, pero el reto era ganar, el premio, no lo sé, ya lo olvidé. Mi mamá estaba presente, yo la veía orgullosa de mi desempeño, a ella también siempre le encantó bailar. O. y yo, ganamos el concurso en el momento en que descartaron a las demás parejas y nos quedamos bailando en la pista alguna cumbia ochentera mientras la escuela completa nos ovacionaba.

Ganamos, es cierto, no recuerdo el premio, pero sí me quedé con una linda experiencia, con el valor del esfuerzo y del atrevimiento.


11.04.2011

¡Ay qué bonito!

Mi amiga L. me enseñó la frase "¡Ay qué bonito, que bonito!"  en tono de burla y queja de quienes andan aquí en la ciudad a paso lento admirando el paisaje.

¡Ay qué bonito!
Los turistas se detienen intempestivamente ante un balcón. ¡Ay qué bonito!


En medio de los que habitamos  y corremos a una cita de trabajo, se traviesa un gringo: Oh, so beautiful!

Los atropellos a nuestros pasos acontecen por un ¡Ay qué bonito!.


Los autos de los turistas van a vuelta de rueda; quieren ver los túneles, la luz, los balcones, la naturaleza terca que crece entre las piedras y las construcciones.

¡Ay qué bonito!
Y los que vamos detrás ¡Ay qué bonito, que no llegaré a tiempo!


Y si estoy en la ventana de un café debiendo una taza tranquila y escondida de la falta de anonimato en esta ciudad, no falta un turista que me vea desde fuera. ¡Ay qué bonito! y entonces me tome una foto.

¡Ay qué bonito!


Yo no soy parte del pasaje, no me gusta lo bonito.

Es más yo no soy linda ni bonita. Soy mala y gruñis.

Hoy nada de ¡Ay qué bonito!.


 

10.17.2011

Sound of the Ocean

Venimos regresando del teatro:

meditación
movimiento
latidos
intensidad
fuerza






Ahora, actualizo este post.

Hace tiempo había visto esta pelìcula



Y había pensado, ojalá algún día yo vea un espectáculo de tambores.
Me doy cuenta que la compañía de tambores es la misma de la película, de hecho reconozco a uno de los artistas en el espectáculo que vimos. La volveré a rentar.
Muchas cosas me maravillaron, el hecho de que toquen sin partituras, de que tengan una memoria auditiva impresionante, que se vea entre los integrantes una hermandad, que haya una especie de meditación y arte marcial, pero sobre todo me maravilla cuando alguien ejerce su oficio con tanto amor y cuidado.

10.08.2011

Si no vas..

Viene a ti...


Ya tenemos nuestros boletos.












10.02.2011

Visitas de primavera y verano

También se detienen frente a mi ventana para contemplar el cielo


9.25.2011

Numeralia semanal

Horas laborales 45
Horas de capacitación en el trabajo 6
Pacientes atendidos en promedio e historias registradas en mi cabeza 30
Trabajo en proyectos laborales 2 horas
Total de alumnos en clase 215
Reunión y charla con amigas-brujis 3 horas
Reuniones con los amig@s para celebrar algo especial 2
Sesión con amigas para hornear pan integral 1
Panes horneados 4
Visitas al mecánico 3
Comidas fuera de casa 2
Sesiones de natación 0
Visitas para asuntos legales 2
Sesión de llanto 1
Sueños extraños con temas filosóficos 2
Sorpresas inesperadas y coincidencias 1
Ocasiones en que me desperté a las 3 de la mañana y no podía dormir 2
Momentos que me detuve a disfrtutar el cielo 2


9.22.2011

Bajan.

En esta ocasión fue el chofer quién me cobró, ya que en otras ocasiones hay un ayudante que se hace cargo o una máquina que despacha el boleto. Pagué 5 pesos, pasaje de mi trabajo a casa. Un  viaje en el cual se me instruyó, involuntariamente, de la cultura camionera del pueblo de acá. Pude ver las acrobacias del chofer. Las calles de acá son angostas y al medio día con el tráfico de la salida de  las escuelas se vuelve un hormiguero. El camión no se preocupaba en dejar de pisar el acelerador y se iba encima de las camionetas de las mamás que acaban de recoger a sus hijos, no le asustaba quedar a centímetros de los autos y no les preocupaba pasar rozando las camionetas que estorbaban en doble fila de la calle angosta. Ay, los sustos. Sin embargo no hay tanto riesgo, por más que quieran, los choferes no pueden ir tan deprisa por lo pequeño de las calles. Lo que sí, es que los camiones están más limpios y menos maltratados que en la ciudad, y cuando quieren, los choferes suelen ser amables, a excepción del medio día. Ahora que están arreglando una parte de la única calle principal que cruza por la ciudad, el chofer tuvo que dar unas vueltas de precisión milimétrica por los túneles, y más en el caso de uno que tiene una curva muy pronunciada, yo todo el tiempo que duró la vuelta creí que rompería el espejo pero muy hábil nunca lo hizo. Los choferes, a veces llevan a sus amigos o amigas abordo, pero ahora parecía muy serio y concentrado. Terminamos de cruzar el centro cuando comenzó a bajar la velocidad y un chavo desde cera contraria corría con la mano estirada, el chofer bajó la velocidad y también estiró la mano y la sacó por la ventana, sin dejar el volante, apenas alcancé a ver la importancia de dicho paquete que le entregaban con prisa, una película XXX, la piel y los cuerpos bronceados y bolas de carne se dejaron escapar. El señor que iba sentado detrás soltó la carcajada, también lo alcanzó a ver, y le hizo un chiflido y un ruido gutural como burla. Ay Sr. Chofer lo descubrimos. A este punto el camión iba repleto y los asientos preferenciales ocupados por dos jóvenes mientras una viejita se subió. Me paré y le dejé mi asiento y comencé a recorrerme hacia la puerta trasera. Como soy tamaño petit, me costó trabajo alcanzar el tubo de arriba, y cuando lo hice me sentí como si fuera volando y estuve incómoda. Los tubos de los asientos no siempre son accesibles porque te cierran el paso, pero en medio del montón quedé prensada y ni preocuparme de caer. Avisé me dejaran pasar, y con mala cara, las personas abrieron un poco el camino para que pasara. Generalmente, los choferes se detienen en las paradas oficiales aunque no toques el timbre o avises, pero este chofer iba urgido de terminar el turno y quizá ver su película, así que dos tres veces le tuvieron que gritar el clásico "BAJAAAAAN", por lo que, cuando tocó mi turno no desaproveché la ocasión y también lance mi pedido para dar fin a mi recorrido.

 
Tomada de http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=99273

7.31.2011

Los años escolares

De niña, los inicios de año, comenzaban con el ciclo escolar, no con el calendario dominico. Era sencillo y claro que uno crecía al pasar de año escolar y que con el nuevo año se esperaban cosas nuevas. Ahí si había cambios. Yo quería reencontrarme con mis compañeros, y ver cómo estaban, y deseaba compartr mi butaca con un buen compañero o compañera. Las ilusiones me hacían cosquillas por conocer a la nueva maestra y el nuevo salón. También disfrutaba recibir los libros y libretas nuevas. Los lápices enteros, largos y sin punta. Una caja de colores con olor a madera. Una goma de borrar limpecita y completa. Hubo años que compañeros ya no regresaron al final del verano, como mi compañero Manuel al que atropellaron cuando anda en bicicleta. Esa fue la primera muerte de la cual me avisaron directamente, el primer sepelio al que fui. También al inciar el año, uno esperaba que hubiera compañeros nuevos y que la escuela tuviera cambios. La vida era sencilla al cambio del ciclo escolar, porque uno sólo se dejaba llevar y los cambios ocurrian y venían de fuera. Nada de propósitos. Yo sólo tenía que ser quién era, y crecía, aunque no quisiera.
A mi la escuela me hizo bien. Me dió un lugar de reconocimiento y existencia. Por fortuna, estuve en las mejores escuelas públicas, y con los mejores maestros. Dentro de lo que una escuela púbilica ofrece reconozco que mi kinder tenía piano y teatrino, mi primaria un museo y servicio dental, y mi secundaria el primer taller de computación en latinoamérica (y lo más bueno es que ahí conocí al Físico, aunque no nos hicimos caso). La escuela no me jodió como a muchos niños. A mi sí me trató bien. Siempre fui muy inquieta por aprender, disciplinada, cumplida y muy platicona con mis compañeros. Me gustaba el lugar de alumna, me gustaba me dijeran cómo hacer las cosas y sentir la satisfacción y orgullo de "lo estoy haciendo bien". La escuela me daba esa claridad de distiguir entre lo bueno y lo malo de afuera, y también me mostró que Yo, sí era buena por dentro. 
Las escuelas joden o salvan. A mi me salvó. No en vano, decidí trabajar en escuelas y  a veces me descubro  queriendo hacer cosas buenas por los chicos con los que trabajo. Yo no voy a trabajar con la intención de joder chicos, sino de darles cosas buenas y que puedan verse a sí mismos como un bello paisaje. De niña, la escuela me dio cosas buenas, aunque de profesionista no tanto como quisiera.
Siempre he estado en la escuela y organizando mi vida y tiempos alrededor de ella. A veces me siento pequeña por no haber salido de ella, y por eso tengo el consultorio, para ir más allá, pero desde hace tiempo, en mi cabeza hay más ideas de seguir salvando y embelleciendo paisajes interiores desde otro espacio.
Ahora de grande, los cambios de año escolar no vienen solitos, yo los debo hacer, de niña no tenía propósitos y ahora sí. Hay propósitos que me hago año con año, como relajarme más, hacer mejor mi labor y aprender más, pero este año sobre todo quiero hacer énfasis en poder dejar el trabajo en el trabajo, no dejar invadir mi tiempo fuera en pendientes, preocupaciones.
El lunes comienzo un nuevo año, ya estoy preparada, tengo una libreta que me compré y una pluma nueva  regalo de Todavia y Trying, dicen que con ella puedo reprobar alumnos.

7.18.2011

Ajo

“Es de buena suerte que te salga el ajo”.  Me decía mi mamá porque frecuentemente en el caldo de pollo encontraba al ajo e intentaba separarlo. Muchas veces me lo comía sin darme cuenta y mi cara se estrujaba al mismo tiempo que mi boca se abría para dejar escapar su olor.  Todas las comidas de mi mamá llevan ajo, y una de las pocas tareas que mi mamá me cedía en la cocina, cuando era niña, era pelar los ajos. Cuando quería tomar los dientes de ajo, no entendía y aún no entiendo, cómo es que crecen todos juntos, envueltos en su papelito fino y cómo es que entre ellos se aprietan y cuidan tanto. El ajo dicen que es poderoso y curativo. En casa sirvió para ahuyentar a La Prima Odiosa, como no le gustaba el ajo, cuando era la hora de la comida, no probaba los más deliciosos platillos de mi mamá y entonces a mi me tocaba una porción más grande; eso sí fue buena suerte. Sin embargo quienes también dejan la suerte por el ajo son los vampiros, y he decir que he conocido al Cazavampiros del pueblo.





He aquí una lista de usos y beneficios del ajo:

7.06.2011

Nadar como quien vuela



La burbuja del agua me da paz, la sábana que divide el agua del aire me cobija. En el agua mis sueños escapan y nadan también. Las pesadillas no saben nadar, entonces se ahogan en lo profundo.
Mi cuerpo agradece el agua. Aprecio las texturas del agua, las gotitas que se quedan pegadas a mis brazos y las burbujas que lanzo al respirar. Ayer nadé con un placer continuo. Ni siquiera nadar de dorso me hizo sentirme perdida.Soy acuario, signo de aire, vuelo en el agua.