6.10.2012

Sin título

De vuelta del Defecito.
Un curso con una terapeuta australiana.
Cada vez viajo más cómoda.
Mi hotel quedó a dos cuadras del curso, una colonia llena de cafés y restaurantes. Un día comí salmón y al otro, comida venezolana.
Conocí terapeutas loquitos como yo por las mismas ideas e inquietudes. Puse en práctica mis habilidades y conocimientos. Voy siendo más y más la profesional que deseo ser. Día a día voy cobrando más conciencia de la real colaboración y de estar acompañada. Hay veces, en mi trabajo, cuando estoy uno a uno en terapia siento a mi lado la presencia de voces importantes para mi y hasta puedo sentir un roce en mi piel del cariño de las personas que traigo con mi mente a mi lado. Si bien hay cosas que no se logran, otras con constancia y que sí dependen de mí van ganando su terreno.
No me puedo quejar y quiero nuevamente ser agradecida con la vida.

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