11.10.2011

Día del niño

En los festejos del 30 de abril, los niños podíamos ir a la escuela sin uniforme. Resultaba un verdero premio para los de 5to. y 6to. año, edad en que las hormonas insipidas comienzan a burbujear y quieres dar una buena impresión. Ese día, teníamos convivencia en el salón de clases, las bancas se ponían en círculo y teníamos el centro para hacer juegos. Comíamos lo que las mamás de la Mesa Directiva nos regalaban, generalmente tacos dorados y para beber refresco Kist. Además recibíamos un bolo de dulces que los profes elaboraban ellos mismos con una creatividad y esmero. Después de un rato en el salón, salìamos al patio para la convivencia y concursos de toda la escuela. Competencias de buscar monedas en platos de harina, comer las donas colgadas de un hilo, las sillas, los gallitos... pero el concurso estelar era el de baile. 

Una multitud de parejas de chiquillos acomodados en el patio de la escuela se disponía a cumplir el reto, y en una de esas entro yo con mi compañero O. ¿Cómo entré? Ni enterada. Ahí estaba yo, con mi falda de pana azúl marino, mi blusa azúl cielo y mis zapatos de charol. La música arrancó, nos ponían todos los géneros musicales. En ese entonces era una buena bailarina, muchas veces bailé con mi papá cuando le daba por poner sus acetatos. El concurso, recuerdo que duró tres horas continuas, pero claro, no pudo ser tanto. Mi compañero y yo nos encontramos en la pista con destreza, a lo mejor él en su casa bailaba con su mamá, no lo sé, pero los dos bailábamos los pasos adecuados de los ritmos de música para adultos. Los chiquillos eran eliminados por los jueces, e iban quedando aquellos que resultaban ser los mejores. Las parejas a nuestro lado iban desapareciendo, y después de estar la cancha llena de escuincles, ahora quedábamos pocos. Mis piernas ya estaban cansadas de baile y baile, pero el reto era ganar, el premio, no lo sé, ya lo olvidé. Mi mamá estaba presente, yo la veía orgullosa de mi desempeño, a ella también siempre le encantó bailar. O. y yo, ganamos el concurso en el momento en que descartaron a las demás parejas y nos quedamos bailando en la pista alguna cumbia ochentera mientras la escuela completa nos ovacionaba.

Ganamos, es cierto, no recuerdo el premio, pero sí me quedé con una linda experiencia, con el valor del esfuerzo y del atrevimiento.


6 comentarios:

  1. Me encanta tu historia!

    Fijate que siempre he querido participar en un concurso así, algún día! algún día veras!

    Saludos !!!

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  2. Que linda historia!


    Pero las cumbias me ponen triste.

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  3. Bellos recuerdos que has sabido conjuntar de tus experiencias en la vida je.

    Amo esa canción, por cierto ya no supe más de la cantante, quien sabe qué pasaría con ella.


    Besos.

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  4. Hola I.:

    Llegué tarde al baile, no importa.
    Está buena la historia y el recuerdo.

    Yo nunca pude hacer coordinar la cabeza con las piernas, salvo en el fútbol. Pero me le animo.

    Se ve en el video que se vale cualquier recuerso para ganar el baile.

    Muy bueno, me gustó.
    Saludos.
    D.

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  5. Algún día organizamos un baile y nos divertimos todos juntos, jejejej

    saludos a todos y gracias por seguir de paso por acá

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  6. jjajaa..ese video siempre me gustó, y despues de leer la historia me gusta más todavía
    :)

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