4.06.2012

Estimado y querido doctor:


No sabría con exactitud qué tipo de carta estoy escribiendo, porque es la primera vez que me surge el impulso de escribirle a algún doctor que me haya atendido.
En primer lugar le comparto que le nombro estimado y querido, ya que creo que durante el tiempo de convivencia y atención es imposible no sentir afecto, sin embargo ello no obstruye ni elimina mi impulso original de escribirle.

Creo que nuestra última cita estuvo cargada de palabras que desde mi postura no debieron ser dichas. Supongo que coincide conmigo que el efecto placebo tanto positivo como negativo impacta en un tratamiento, y las palabras también son un placebo importante. Me parece que fue claro en su postura de no saber qué sucedía ya que era la segunda vez que tenía problemas con la implantación. Para ud. queda claro por qué no se sabe, pero para mi no queda claro, creo que me faltaron las hipótesis que ud. en su mente descartó como explicaciones. El asunto es que no quedamos hasta ahí con la situación, me parece que yo y mi marido aún estábamos asombrados, pero con fe y ánimo, pensando que esas cosas pasan, sin embargo poco a poco sus palabras y postura fueron acabando con la inocencia de no saber y además terminó por romper lo que nos quedaba de esperanza y fe. Mencionó que un siguiente intento no lo recomendaba “porque estaba destinado al fracaso” y que además no lo haría “por ética”. Aunque en estos momentos me parece más delicado el uso que se dieron de la palabras. No dudo que ud. se haya desconcertado, mucho más que nosotros, su empatía y preocupación lo llevaron a que sus ojos se rasaran, sin embargo a mí sólo me llevó a dejar de pensar en mi situación  y a preocuparme empáticamente por lo que ud. sentía. No entiendo qué le sucedió ni porque nos dijo “que lo dejáramos descansar”. Debo confesar que ese momento no fue doloroso para nosotros. Lo doloroso vino después cuando se repetían en mi cabeza las ideas que se generaron tras sus palabras: ya no tiene caso cualquier intento porque está destinado al fracaso, mi caso es imposible porque ni siquiera el Dr. sabe qué está sucediendo,  en mi cuerpo debe haber algo malo terriblemente malo. 

Y bueno, la navidad la pasamos preguntándonos qué hacer, a quién hacerle caso, para qué seguir con doctores, y si regresamos con ud.

Ahora, afortunadamente las cosas  parecen distinto, una Dra. nos atendió y no fue ni dramática ni exageradamente positiva, fue clara, directa y honesta, y me hizo sentir una mujer más con un problema que sucede y no un bicho raro y extraño. Ahora de nuevo tenemos fe y esperanza, nos gusta tenerlas de nuestro lado, no sabemos a dónde nos llevará, pero al menos vuelve la tranquilidad y la noción de que la naturaleza es Sabia.

Por ahora esta carta no se la enviaré, no sé si por el respeto y afecto que aún le guardo y porque me preocupo por ud. pero también porque uno piensa que esto no tiene sentido, sin embargo soy partidaria de que las cosas deben decirse, así que no dudo que iré encontrando el momento y la manera de trasmitirle mis ideas y mi sentir.

Agradezco las atenciones y tratos gratos acontecidos en su momento. Jamás olvidaré la escena en que bailó y agitó sus manos levantándose la bata blanca para explicarnos el movimiento de las trompas de Falopio.

4 comentarios:

  1. A la distancia las cosas se miran con un temple diferente.
    Como siempre clara y directa, eso es algo que siempre te he admirado.
    Discúlpame si en su momento no supe entender, pero de nuevo me da gusto saber que la esperanza y la fe se renuevan.
    Cuídate, luego nos leemos.

    ResponderEliminar
  2. Hola Implicada:

    Los doctores no son infalibles y a veces olvidan que si ahogan la esperanza del paciente, ningún medicamento, terapia o procedimiento será eficaz.

    No abandonen sus sueños!
    La mejor de la suerte para Uds.!!!

    Un abrazo fuerte
    Maribe

    ResponderEliminar
  3. Chapis de doctores va la cosa.... qué te puedo decir. Que cada Dr. tiene su librillo y que hay cada uno por ahí que paque.... Mi padre que era médico se entregaba a sus pacientes de una manera que se echa de menos cuando te toca algún borde o desaborío. Todo saldra´bien mi niña. Ya lo verás!!! ánimo y fuerza no hay de otra. TKM . Alinita

    ResponderEliminar
  4. Lamentablemente -como en todo- algunos profesionales resultan impresentables.
    Siento mucho lo que están pasando.

    Nadie sabe qué pasará mañana.

    ResponderEliminar