6.25.2011

Sueño. madre y piernas

Sueño.
Me veía viajando de pie dentro de un trolebús; de esos pocos que quedan en la ciudad de Gdl, de esos que son como autobuses dobles que usan energía eléctrica y llevan tirantes hacia arriba. Viajaba de pie. Estaba tomada del tuvo horizontal superior, me sostenía al igual que la hilera de mujeres que estaban a mi izquierda. En el borde del tubo veía un borde metálico, y se me ocurrió ponerle una hoja y, con un lápiz, rayar encima del metal, como hacía de niña sobre una moneda para calcar el águila del escudo nacional. Mientras rayaba con el lápiz, iban apareciendo unos zapatos y después una largas y contorneadas piernas, después un talle fino, delgado. La silueta descubierta era mi mamá. Su figura  de joven apareció. Después encontré otros bordes y aparecieron más dibujos de mi mamá cuando era joven. En cada uno de ellos aparecía mostrando sus piernas, desde los tobillos hasta los muslos. Ella sonreía.
 
Despierta.
Recuerdo, en algunas fotografías, a mi madre en traje de baño.  Sus piernas morenas, brillaban bronceadas, eran torneadas y con líneas finas de músculos discretos. Ella siempre tuvo hermosas piernas. Incluso ahora en su vejez no le han enflacado y su chamorro aún es pronunciado.  Mi papá adulaba las piernas de mi madre.  Esas piernas que le sirvieron para correr y escapar de los jalones de trenza que le daba su hermano, las mismas que la pusieron en la selección de basquetbol de su escuela, las mismas para subir al cerro de la Bufa en Zacatecas, las mismas para correr y tomar el autobús para fugarse con mi papá. Mi madre bailó como pirinola, y hubiera querido dedicarse a ser rumbera. Mi mamá hasta antes de enero caminaba calles y calles par ir al mercado y visitar a cada uno de los marchantes.
La doctora ha dicho que necesita unos injertos en sus rodillas antes de quedar en silla de ruedas. La doctora ha dicho que mi madre debe pensar a que le tiene menos miedo, si a la operación o la silla de ruedas. Pero creo que mi madre piensa en otras cosas, al igual que sus hijos, pensamos en su vida, en su libertad, en las gracias y alegrías que le han dado sus piernas, y en que queremos que esté feliz y bien.

7 comentarios:

  1. El sueño que contás parece un recuerdo, o mezcla de recuerdos.
    Me alegro que tu madre esté superando su tema de las piernas.
    Tenés una forma especial de escribir, de contar las cosas.

    Ahora: ése vid de "Perez Prado" es mortal. Me pareció más Cubano que Mexicano, pero de eso no sé nada.
    Ése "OOOeaé..." que grita después del solo trompetista me resultó divertido.

    Me gustó mucho y me alegro que estés bien.
    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  2. Dile a tu mamá que se opere. La mía, por un accidente perdió muchisima movilidad y ahora camina con un baston, muy poco y muy lento y no es la que era. Le duele verse disminuida y a mi tambien, mucho.

    Dile que se opere, que acepte, que no tenga miedo.

    ResponderEliminar
  3. Crònicas,

    A mi también me gusta ese grito =)
    de niña junto a mis padres disfrutè de mucha música.

    Esperemos se supere el tema con mi mamà pronto.

    ResponderEliminar
  4. Todavía,
    Yo quisiera que mi mamá esté bien, si se opera deseo todo salga bien, me preocupa que es grande y fumaaaa como chacuaco.
    Duele ver a así a las mamás, mando buenas a la tuya.

    ResponderEliminar
  5. ¡Ojalá que tu mamá se mejore pronto!
    Las operaciones de rodilla suelen dar buenos resultados.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. ¡Abrazos a tu mamá y a tí!
    El tema de las piernas da para mucho, en muchos niveles.

    Va a salir bien =)

    ResponderEliminar
  7. Maribe,

    Gracias, yo también deseo esté mejor,
    aunque creo que no va a decidir operarse



    Sandy
    Recibo on afecto esos abrazos

    ResponderEliminar