3.17.2008

Dos albercas

He vuelto a soñar.
Digo: con frecuencia a soñar.

Y en este último sueño parecía llegar a un balneario subterráneo. Entre columnas y arcos de adobes estaban dos albercas. Una con un agua espesa, color crema, un atole de vainilla. La otra alberca era de agua trasparente. Yo quería entrar en el agua espesa, no había nadie. Sin embargo me fui al agua trasparente donde el barullo de algunos adolescentes me llamaba. Así que entré. Imaginé que el agua estaría fría, pero no lo fue. Salí, y ahí estaba entre neblina y vapor arropándome, pero sin tener frío.

El agua puede ser transparente y cálida, un agua de nado fluido.

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