7.22.2012
Verde
Ante la inmensidad del asfalto sólo nos acompañaba el color verde del paisaje. La vista del asfalto gris oscuro fortalecía la intensidad del verde que nos rodeaba en la carretera. Las líneas blancas discontinuas, contrastaban entre el azul del cielo, lo verde y lo gris. Yo iba al volante y mí Físico al lado mío. La carretera nos llevaría a mi ciudad de origen, aquella que odio y extraño de distintas maneras, tantas veces. En el carro escuchábamos música, algo tranquilo, seguramente, porque yo me sentía casi en meditación, mirando lo gris, lo verde, lo azul, lo discontinuo del blanco. Me sentía cómoda de manejar en la carretera. Generalmente es tranquilo el tráfico y en muchos tramos uno va solo o creyéndose solo, dueño del camino y su instantánea eternidad. Digo que seguramente escuchábamos música tranquila, y me sentía en meditación, lo digo porque sólo antes de 10 metros imposibles de frenar, estaba el precipicio al que no vi llegar o venir. Muy despacio, o muy rápido, mi cerebro alcanzó a dar órdenes a mi cuerpo, tomarle la pierna a mi Físico, girar mi cuello para verlo. Mis ojos trasmitían arrepentimiento, mi voz decía: "Lo siento mucho". El auto salió flotando en el aire, como si no pesara, en ese momento la ligereza del auto nos sacó de su interior, nuestros cuerpos suspendidos, lanzados al precipicio esperando abrir el paracaídas inexistente. El aire golpeaba con fuerza nuestros cuerpos, me sentía pequeña ante la profundidad del barranco, la distancia entre el azul y el verde se escapaba a mis formas de medición. Mi cuerpo aún no tocaba el fondo verde y ya me dolían las fracturas, contunciones y el momento de la muerte parecía mísero y burdo. Mi Físico disfrutaba la caída, sonreía. Yo quería morir con él, juntos. En el aire quería acercarme y tomar sus manos. Entonces mi Físico me dijo: "Mueve los brazos como si nadaras" Lo hice. Me fui acercando flotando y nadando en el aire hasta tomarme de él. La caida obtuvo un tono disfrutable, mientras no tocara el suelo lo demás estaba bien. En algún instante me hundiría en lo verde, pero lo azul del cielo duraría más.
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Hola I.:
ResponderEliminarEy, qué escrito.
Por un momento visualicé todo, y tuve temor.
¿Qué fue del verde? ¿un sueño? ¿un deseo?
¿Tal vez la metáfora de quere/no querer tu sitio de origen?
Espero estén bien, saludos al Físico P.
(Siempre lo relaciono con un "científico cuántico", pero imagino debe llamarse Raúl, Ignacio o Fernando...)
Besos.
Hola Dan,
ResponderEliminarGracias por venir a este olvidado y lejano lugar ;)
No sé que será ese verde,
pero me gustan tus hipótesis.
Mi físico, ya sabes como se llama, no? Creo habértelo dicho.
Pero es un físico menos cuanti-cuántico y más cuali-tántrico jejeje
Saludos