3.28.2008

Las semejanzas y diferencias

Hace un año andaba de viaje por Argentina. De entrada me parecía un lugar no muy lejano a lo que conocía, desde el idioma, algunos lugares, la similar idiosincrasia; sin embargo iba viendo lo “semejante y no” de ese país respecto al nuestro y me preguntaba a qué se debe la diferencia. La televisión otra cosa; los reporteros de noticias daban abiertamente un punto de vista político-activo, nada de callarse, nada de sólo dar la nota, nada de hacer que no pasa nada. Los guías de turistas metidos en su historia, dando su opinión, dando desahogo a sus ideas sociales, comentarios hacia la economía, la presidencia, las próximas elecciones de ese entonces. Me tocó estar el día que hicieron paro nacional por la muerte de “un” maestro en una manifestación de profes en una provincia. Paro nacional por la muerte de UNO, UN, UUUUNOOO. Recuerdo la fuerza que trasmite ver que un país se detiene durante horas por apoyo a la causa de un gremio, que es causa de todos. Bancos pararon, camiones, metro, oficinas de gobierno, escuelas públicas, escuelas privadas, todos unidos, todos por un solo maestro. Y acá, cuántos murieron en Oaxaca, cuántos dos de octubre van a seguir pasando, cuántos líderes sociales van a ser vistos como “vagos, delincuentes, sin causa”. Acá un maestro es poca cosa, ¿o su líder?.

Unas horas de mi semana las dedico a dar clase, y mis alumnos se sorprenden y me preguntan ¿de verdad le gusta? ¿de verdad va a seguir con nosotros? Y bueno, parece que están acostumbrados a que no los quieran, a que los profes vayan con cara de papa a dar la clase, con cara de resignación y a desquitar sus frustraciones. Sí, a veces es cansado y desalentador ver que no reflexionan, no se atreven a ir más allá, no se autorregulan y tienen una veneración enorme al Santo Reporte, pero nadie les ha enseñado ni les han tenido paciencia, los han censurado y ya no se atreven, pero yo voy a comenzar. Mi trabajo no es poca cosa -a lo mejor la paga- pero la labor no. Ser maestro es un lugar de Poder, queramos o no, y si desde ahí yo puedo dar/hacer algo, ya estoy haciendo bastante. No soy muy metódica, quizá tampoco muy estricta, pero hablamos bastante, o quiero que hablen, escucharlos. Recuerdo que en el documental de Masacre en Columbine entrevistan a Marilyn Mason, y le preguntaron “Si pudiera haber hablado con esos chavos ¿qué les hubiera dicho? y sensata y bellamente respondió “nada, no les hubiera dicho nada, me hubiera sentado a escucharlos”.

Y bueno si nos vamos a quedar sentados, por lo menos quedémonos sentados a escuchar y a pensar. Comenzar a cuestionarnos cómo influyo en el otro desde el lugar que estoy, empezar a idear cómo nos vamos a ir levantando, cómo vamos a enseñar a los chavos a levantarse de su comodidad.

Y aquí estoy con mis preguntas acompañantes:
¿Cómo seguir trazando una diferencia en esta inabarcable semejanza que parece verdad? ¿cómo ir abriendo caminos? ¿cómo ir acompañando al otro en cómo podría en lugar de cómo no puede.?

Se comienza por UNO, porque uno somos todo.

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