Hay partes de la historia reciente que no termino de acomodar. O la manera cómo están presentes no me agrada. Hay mucho dolor. Me duelen muchas cosas que pasaron. Las palabras de los médicos y los terapeutas. Me duele bastante que los profesionales de ayuda terminen dando golpes apabullantes, bueno, es que soy sensible y vulnerable a los temas del cuidado, porque solía ser una profesionista muy atenta al cuidado y no lastimar. No voy a encontrarme con una Harlene Anderson que me atienda, ni con una persona como yo para que atienda a mi nena. Siento mucho dolor, y lo recuerdo con frecuencia y no me gusta, no quiero vivirme como víctima, quiero decir "lo superé", no sé que me atora para dejar el dolor, el rencor, el o enojo. Sí, ningún profesionista me cuida ni me cuidará como espero, debo hacerlo yo misma, me debo recuperar.
Cómo salir la frente, cómo dejar el dolor que este camino me ha dejado, y cómo prepararme para lo que sigue, porque tampoco es que esto vaya a terminar. Uno no se recupera del todo y ya tiene que seguir andando.
Acá llueve, llueve casi todos los días. La lluvia Tapatía me significa tormentas, aire, caída de árboles, inundaciones, ríos de agua, caos. Pero acá la lluvia siempre es suave, y cuando arrecia no es ni un poco dañina. Estoy aprendiendo a no correr ni asustarme del agua. Fluye, fluye y en un momento a otro, cambia. No es la lluvia eterna ni las tormentas que conocí. Si salgo en la lluvia, no me voy a empapar. Me mojaré un poco, sólo un poco y no pasa nada.
Ojalá aprenda a fluir con esta lluvia, que ya no es tormenta, que arreciará sí, pero no es mortal. Las lluvias mortales (por decirlo) ya pasaron, esta lluvia así estará, un buen tiempo, y después habrá cambio de estación. Quiero disfrutarla.
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