2.19.2013

Buenas y malas historias

Soy experta en contar a  los demás las buenas historias sobre mí misma, ya sea en historias sencillas o heróicas aparecen sentidos luminosos de mi camino. He convencido a los demás de mis buenas historias, y al convencerlos, no digo que he mentido, porque esas historias son verdad.
Yo quisiera arrullarme y convencerme de esas buenas historias, y no meterme a la cama con las historias de mis faltas y carencias. En mi familia no se acostumbraba a contar buenas historias, y cuando yo poseía Una Buena Historia me escondía, me avengonzaba, y cuando la mostraba era escuchada desde la envidia y venían los malos tratos. En esa casa, cuando comenzó a llenarse de tristezas y preocupaciones, era mal visto que cualquiera tuviera un sueño y fuera feliz. A mi papá le costó bastante defender su pasión por la fotografía, de hecho mi mamá dejó de compartir la recámara con él.
Ya me cansé de contarme a mi misma las malas historias, quiero creerme también Las Buenas Historias, tenerlas presentes y poseer su enseñanza. No sólo las malas historias dejan aprendizaje, también de las buenas. Esperemos vaya saliendo mi voz en las buenas historias sobre mi misma, y no llegar a casa para cobijarme en ellas. Quiero dormir arrullada con buenas historias, me he cansado del lobo feroz. Le diré a mi Físico antes dormir que me cuente Una Buena Historia para acallar fantasmas.

1 comentario:

  1. Siempre pensè que historia era buena pero tu dices que no, entonces ya no sè.

    ResponderEliminar