De niña, los inicios de año, comenzaban con el ciclo escolar, no con el calendario dominico. Era sencillo y claro que uno crecía al pasar de año escolar y que con el nuevo año se esperaban cosas nuevas. Ahí si había cambios. Yo quería reencontrarme con mis compañeros, y ver cómo estaban, y deseaba compartr mi butaca con un buen compañero o compañera. Las ilusiones me hacían cosquillas por conocer a la nueva maestra y el nuevo salón. También disfrutaba recibir los libros y libretas nuevas. Los lápices enteros, largos y sin punta. Una caja de colores con olor a madera. Una goma de borrar limpecita y completa. Hubo años que compañeros ya no regresaron al final del verano, como mi compañero Manuel al que atropellaron cuando anda en bicicleta. Esa fue la primera muerte de la cual me avisaron directamente, el primer sepelio al que fui. También al inciar el año, uno esperaba que hubiera compañeros nuevos y que la escuela tuviera cambios. La vida era sencilla al cambio del ciclo escolar, porque uno sólo se dejaba llevar y los cambios ocurrian y venían de fuera. Nada de propósitos. Yo sólo tenía que ser quién era, y crecía, aunque no quisiera.
A mi la escuela me hizo bien. Me dió un lugar de reconocimiento y existencia. Por fortuna, estuve en las mejores escuelas públicas, y con los mejores maestros. Dentro de lo que una escuela púbilica ofrece reconozco que mi kinder tenía piano y teatrino, mi primaria un museo y servicio dental, y mi secundaria el primer taller de computación en latinoamérica (y lo más bueno es que ahí conocí al Físico, aunque no nos hicimos caso). La escuela no me jodió como a muchos niños. A mi sí me trató bien. Siempre fui muy inquieta por aprender, disciplinada, cumplida y muy platicona con mis compañeros. Me gustaba el lugar de alumna, me gustaba me dijeran cómo hacer las cosas y sentir la satisfacción y orgullo de "lo estoy haciendo bien". La escuela me daba esa claridad de distiguir entre lo bueno y lo malo de afuera, y también me mostró que Yo, sí era buena por dentro.
Las escuelas joden o salvan. A mi me salvó. No en vano, decidí trabajar en escuelas y a veces me descubro queriendo hacer cosas buenas por los chicos con los que trabajo. Yo no voy a trabajar con la intención de joder chicos, sino de darles cosas buenas y que puedan verse a sí mismos como un bello paisaje. De niña, la escuela me dio cosas buenas, aunque de profesionista no tanto como quisiera.
Siempre he estado en la escuela y organizando mi vida y tiempos alrededor de ella. A veces me siento pequeña por no haber salido de ella, y por eso tengo el consultorio, para ir más allá, pero desde hace tiempo, en mi cabeza hay más ideas de seguir salvando y embelleciendo paisajes interiores desde otro espacio.
Ahora de grande, los cambios de año escolar no vienen solitos, yo los debo hacer, de niña no tenía propósitos y ahora sí. Hay propósitos que me hago año con año, como relajarme más, hacer mejor mi labor y aprender más, pero este año sobre todo quiero hacer énfasis en poder dejar el trabajo en el trabajo, no dejar invadir mi tiempo fuera en pendientes, preocupaciones.
El lunes comienzo un nuevo año, ya estoy preparada, tengo una libreta que me compré y una pluma nueva regalo de Todavia y Trying, dicen que con ella puedo reprobar alumnos.
Yo no era mal alumno en la primaria, pero después me jodí sin por no tener una visión a futuro, una vocación y me fui por el lado del desmadre.
ResponderEliminarMe gustó tu post, porque la manera correcta de vivir esa etapa de la infancia y juventud, saliendo airoso de ella.
Ojala nunca te canses de ayudar a crear lindos paisajes.
Cuídate, luego nos leemos.
Disculpa... ¿Hay gente que va a trabajar a la escuela con la intención de joder a los muchachos?
ResponderEliminarPuedo llegar a entender que algún mal brote de vida pida ser castigado. Pero... ¿antes de empezar ya van con esa actitud?...
¿demasiado poder en una pluma tan bonita, no? XDD
ResponderEliminarmuchos abrazos, ojalá todos los profes fueran como tú =)
A mi también me gustaba ir a la escuela. Era muy buena estudiante y me gustaba (y me gusta) aprender cosas nuevas.
ResponderEliminar¡Qué un bonito trabajo ese de embellecer paisajes interiores!
Que tengas un buen inicio de año y que alcances todo lo que deseas para tu vida en esta etapa! :)
Besos
Buenos propósitos tienes de embellecer espacios interiores eso es lo que necesitan muchos niños de hoy.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola I.:
ResponderEliminarLos años de escuela son parte de aquello que nos marca; y esos recuerdos de compañeros y circunstancias, me parecen comunes, familiares a todos, sea el país que sea.
¿Será asi?
En particular, no tengo aprecio por clases de primaria y secundaria. Mucho ruido.
Por eso aprecio a las personas como vos, que tienen una paciencia de santo para lidiar con ellos.
Y algo importante: aprenden de los maestros y profesores, por lo que hay que esmerarse.
Es una buenísima entrada.
Como te creo justa, entiendo que bocharás a quien lo merece.
Saludos.
D.
Pherro,
ResponderEliminarLa bronca de la escuela es que es obligatoria para todos, yo creo que no deberìa ser asì, no es para todos, deberìa haber otras formas de acompañary enseñar <creo.
Ojalà no me case :)
Bidan,
Hay profes que creen que su forma cotidiana se llama "enseñanza o formaciòn" pero de que joden, joden, triste y feo que así sea.
Sandy,
jejej nunca me alegro de reprobar, jejeje ojalà así fuera, me peocupo más yo que ellos.
Maribe,
es bonito aprender, verdad?
Gracias, es un feliz inicio de año =)
Malquerida,
un abrazo, espero que mis alumnos lo permitan, porque hay unos que se niegan a ver sus bondades, les gusta ser malos
Crónicas,
Trabajar en primaria, me parece un terreno para hacer mucho, trabajo algunas horas con los dos últimos grados, y es reconfortante y grato acompañarlos. Con secundaria no trabajo, es muy cansado... pero los preparatorianos son un deleite, jejeje
Saludos