4.19.2011

La terca existencia de los Dioses


Con arco y flecha, como regalos de herencia generacional durante la adolescencia, salí a la vida a cazar Dioses, Dioses mundanos y no a aquellos celestiales, porque esos, desde antes de mi nacimiento, dijo Nietszche, ya habían muerto.

Los primeros heridos fueron mis padres. Les quité pavorosamente parte de sus poderes y omnipresencia, pero nadie me dijo que en esta cacería aplicaría aquella letanía "me duele más que a ti". Nunca los herí de muerte, ni les propiné demasidado dolor, sólo les dí piquetes y heridas no muy profundas con fuerza suficiente como para desequilibrarlos y bajarlos del pedestal. En cuanto cayeron, la que sufrí fui yo. Adiós a las culpas lanzadas a sus monumentos, adiós a las pedradas, adiós a las encomendaciones a ciegas. Me quedé con unos padres terrenales y ordinarios que distaban de tener La Razón y de acariciar Toda Verdad . ¡Ay de mi!

Después vinieron los profes, a los que había entregado el estandarte de "Los que Saben". Quise ser como algunos de ellos. Me puse a estudiar para lograr hablar con ellos en su lenguaje. Me sentía orgullosa de decir mis primeras palabras rimbombantes y llenas de sapiensa. De la boca escurría palabras científicas, filosóficas, psicológias y sociológicas. Mi boca se tranformó en un mar, y sus aguas coqueteaban con mis profes dioses. Me sentía una Diosa en potencia. Pero en cuanto aprendí que El Saber no está en las palabras rimbombantes y que los profes no eran dioses, las caidas se dejaron venir en fila de dominó. Rodaron al suelo los maestros que no alcanzaban a sostener la tarea. Se empujaron unos a otros a los que les arrebaté la bandera, los que dejaron de tener fuerza, los que se acobardaron, los que fueron descubiertos en sus mentiras, los que no querían dejar el pódium. 

Decepcionada, dejé de admirar El Saber del Científico. En esa época ya no me podía recostar tranquila y quise buscar a los verdaderos Dioses, y me dejé llevar por el Saber Cotidiano. Puse altares a diestra y siniestra, cegada por el afecto y el amor. Mi Saber dejó de leer las señales de quienes me hacían daño. Justifiqué desplantes, malostratos, traiciones.. y decía que yo era una mundana ignorante y merecía el castigo de los Dioses para así aprender. Me hice pequeña ante la necesidad de Dioses que supieran sobre La Vida y supuse que casi cualquiera podría darme una lección. Ah! ¡Qué estupida fui! Me convertí en una politeista con bajos criterios de calidad. 

Al cabo de buscar me consideré derrotada. No había Dios. Sin embargo, por la mañana de un día, mientras lavaba mis dientes, sucedió. Mecánicamente movía mi brazo, -los dientes de arriba se limpian hacia abajo, los dientes de abajo se limpian hacia arriba-  y espiritualmente una iluminación me llegó: Yo soy una Diosa. Si ninguno de los demás lo es, entonces Soy Yo.  Comencé dudando de que realmente lo fuera, pero mi séquito de seguidores lo confirmaban. Alabanzas, reconocimientos, medallas. Mis argumentos en las discusiones superaban a los demás, me sentía toda una divinidad. Era original, lista, amable. Lo tenía todo. Realmente Era Yo. 

Insatisfecha de los Dioses, creí que siendo Yo misma Una Diosa, estaría en paz y feliz de estar en el pódium. Me comenzó a marear la altura. Las demandas de mis seguidores no las podía cumplir en tiempo y forma. Me transformé en Diosa Burócrata. "Ahí para mañana", "Llene las solicitudes, veré que puedo hacer por usted". Me desviví en hacer por los demás. Yo había aprendido en el catecismo que Dios hace Todo por nosotros, ese sería mi deber también. Mi vida mundana debía desaparacer para entregarme a la espiritualidad y bien de los demás, y cumplir las expectativas que a todo Dios se le demanda. Enflaqué, enflaqué, con dificultad alcanzaba los 40 kilos. Eso no era vida de Dioses. Quise renunciar, pero no ha sido fácil.

Primero tuve que recordar lo olvidado. Perdí de vista que el otro Dios, el de mis enseñanzas infantiles, no fue perfecto, y para algunos no ha dejado de ser Dios. En el pasado, él mató a la humanidad, y únicamente salvó a Noé y a su familia, fue un asesino y nadie lo juzgó, y se lo han perdonado.  Así que para que tanto esmero en ser Dios, si de cualquier forma se cometen errores y los demás lo perdonan. Pero ¿Dios se perdonará a si mismo? ¿Por qué se mezclan las ideas de Bueno de Calidad y Bueno de Bondad?

Me cansé de los Dioses. Me fastidié de encarnar una deidad.

A veces soy yo la que insisto en subirme al pódium y otras son los demás. Y así ando, arriba, abajo, a empujones y a pedradas quitándome el saco de Dios. Espero dejarlo en una banca del jardín, con una nota de advertencia guardada en el bolsillo. Después daré la referencia exacta del lugar donde abandone el ropaje, por si gusta usted.

10 comentarios:

  1. Creeemos lo que queremos pues no estamos seguros de nada y desde la pequeña altura en la que nos sentimos suficientes podemos cuestionar todo y a todos, aún sin estar seguros de que hacemos lo correcto, pero la insatisfacción ante tantas preguntas sin respuesta es la constante durante nuestra vida. Bueno,tampoco estoy seguro de eso.
    Un abrazo sincero, sin asomo de duda. Cuídate Implicada, que estés bien, luego nos leemos.
    P. D. Ese saco le quedará grande a cualquiera.

    ResponderEliminar
  2. Hola Implicada:
    Y si sólo se tratara de Ser uno mismo?

    "Si estuvieras libre de todo temor ¿Sabes lo que ocurriría?
    ¡Harías exactamente lo que quieres hacer!
    (J. Krishnamurti.)"

    Nosotros mismos creamos nuestros dioses y demonios...

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Hola I.:

    Vaya que post.
    Casi una postulación: ésas que hay que leerlas por un rato largo.
    No contás más que pasos personales: del Mito a la Realidad.
    Sería anormal no hacerlo.

    Te mando algo por correo.

    (Vivimos colgando sacos, de tercos dioses que viven de a ratos.)

    Saludos.
    D

    ResponderEliminar
  4. Adiós a los dioses
    bramaba la mar
    hora les toca
    la hora mortal.
    Y el hombre tornóse huracán

    Desmonta del monte
    a pie pedernal,
    despeina la selva
    mordiendo al caiman.
    Y el hombre tornóse bestial

    Adiós a las bestias
    que viste el poder
    un rayo plebeyo
    rasgóles la piel.
    Y el hombre volvió a nacer

    La mas revuelta
    genera su ser,
    la tierra aguerrida
    su especie, su ley.
    Y el hombre social fue que fue

    Adiós a los hombres
    de armas tomar
    adiós a los hombres
    que pastan la paz.
    y el hombre tornóse animal.

    Cruzado de brazos
    se puso a crear,
    echado en el mundo
    se puso a adorar.
    Y el ciervo tornóse deidad

    Adios a los dioses
    bramaba la mar,
    ahora les toca
    la hora mortal
    Y el último en la humanidad
    tiró esta botella en el mar...

    ResponderEliminar
  5. Hola, profundo blog,íntimas y bellas entradas,si te gusta la palabra infinita, la poesía,te invito al mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen viernes, besos en procesión..

    ResponderEliminar
  6. Tú estás aprendiendo a tocar el clarinete ¿verdad? ¿Eres parte de esa banda, tocaste ahí o qué onda?

    ResponderEliminar
  7. Al dios que estoy leyendo me dijeron que era bueno pero no entiendo como se puede ser bueno cuando el rencor o la venganza se asoma por algunos resquicios de su túnica blanca.

    ResponderEliminar
  8. Hola comadrita, aqui ando visitandote. La palabra Dios para mi es muy fuerte, es todo, es la respuesta a mi existencia y al amor que me rodea, tanto humana como la creación misma. Me encantó tu manera de relatarlo. (ørale, no usaba la palabra "relatar" desde que salí de la escuela). Estaré mas presente por aquí. saludos comadre, te mando un abrazo!

    ResponderEliminar
  9. Profunda reflexión Implicada, pero estoy segura de que serás lo que tu quieras ser..

    Besos

    ResponderEliminar
  10. Estás así por que aún no me conociste... :)

    ResponderEliminar