9.18.2010

Kran al alacrán

Un alacrán se mete a mi cama y me dice que es mi salvación. Por suerte, ya antes me habían contado la anécodota del sapo desconfiado que fue convencido por el alacrán para llevarlo al otro lado del río, y a medio camino terminó picado; por eso, cuando estoy a punto de creerle, ya no hago caso.

El alacrán silbó a mi oído, la noche de ayer y la anterior. ¿Conocen cómo silba un alacrán? una alumna me enseñó a reconocerlo, uno no sabe que está ahí y puede confundirse con el zumbido del silencio. Dos noches ha venido. Primero a decirme que es poderoso y, luego para decirme que es todo amor. Al despertar tuve miedo que me arrancara la paz y me inyectara su veneno. Pero ahora sé que viene porque sabe que estoy bien y estoy a punto de construir algo bueno. No digo que sea algo grande porque me asusto, pero sé, lo sé, en el fondo que viene algo bueno.
A pesar del miedo, hay un punto que me dice "por aquí, por aquí"

2 comentarios:

  1. No puede evitarlo, es su naturaleza.


    Esa fábula me encanta!

    Dale un zapatazo!

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  2. Mira que no debería temerle tanto a los alacranes, acá hay bastantes y nunca me han hecho nada, yo soy la que les ando dando zapatazos jejejej
    que me tengan miedo a mi, jejeje

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