Un alacrán se mete a mi cama y me dice que es mi salvación. Por suerte, ya antes me habían contado la anécodota del sapo desconfiado que fue convencido por el alacrán para llevarlo al otro lado del río, y a medio camino terminó picado; por eso, cuando estoy a punto de creerle, ya no hago caso.
El alacrán silbó a mi oído, la noche de ayer y la anterior. ¿Conocen cómo silba un alacrán? una alumna me enseñó a reconocerlo, uno no sabe que está ahí y puede confundirse con el zumbido del silencio. Dos noches ha venido. Primero a decirme que es poderoso y, luego para decirme que es todo amor. Al despertar tuve miedo que me arrancara la paz y me inyectara su veneno. Pero ahora sé que viene porque sabe que estoy bien y estoy a punto de construir algo bueno. No digo que sea algo grande porque me asusto, pero sé, lo sé, en el fondo que viene algo bueno.
A pesar del miedo, hay un punto que me dice "por aquí, por aquí"
No puede evitarlo, es su naturaleza.
ResponderEliminarEsa fábula me encanta!
Dale un zapatazo!
Mira que no debería temerle tanto a los alacranes, acá hay bastantes y nunca me han hecho nada, yo soy la que les ando dando zapatazos jejejej
ResponderEliminarque me tengan miedo a mi, jejeje