Misa dominical de la mañana, los niños ahí estábamos. Unos niños muy limpios, recién bañados y desayunados, se veía que sus mamá les hacía la mañana agradable. A esos niños yo los veía sentados, entregados y devotos, en paz con Dios. Yo, aún con las lagañas en los ojos, desgreñada por peinarme sola, sin desayunar. Estaba regañada por no querer ir a misa, con puchero y enojo de haber perdido mi sueño, y tener que ir sola o con mi hermano a misa. Ahí estaba, sin saber qué hacer ni qué pensar. Preguntándome porqué debíamos sentarnos, hincarnos, pararnos, porqué siempre era lo mismo, todo lo mismo. Excepto "el cuento". Cada domingo el padre leía un "cuento diferente" de eso me dí cuenta. A mi me gustaban las historias, no recuerdo que alguien me las leyera, en mi casa no había libros infantiles. Cuando nací, mis hermanos mayores eran casi universitarios y mis padres muy grandes, casi podrían ser mis abuelos. Y, como esa misa, y esa religión no me interesaban, pensé que las religiones simplemente están hechas por historias y por lo tanto cada quién podría inventarse su propia religión. No fui tan lejos con mi idea. En una banca de la catedral de Zacatecas rodeada de santos, columnas, retablos e incienso le pregunté a mi hermana: ¿verdad que uno puede inventarse su propia religión? y mi hermana como buena estudiante de psicología, temiendo que su hermanita menor se creyera la reencarnación de un Dios, y después la juzgaran de loca, me dijo "no". La verdad es que no me hubiera puesto a escribir una religión, ni a lanzarme a profetizar ni ganar adeptos con los compañeros de mi primaria. Sólo sé que estaba descubriendo el poder de las palabras.
Y aunque a veces las palabras no son necesarias, o no bastan, en nuestra mente están ahí, -no sé si dentro, fuera, o en el entorno- pero ahí están esas palabras que ordenan nuestra experiencia.
De niña, me decía a mi misma, seguramente con una seriedad y profundidad que llenaba algún vacio infantil:
"Es que las palabras son taaan importantes".
Hola Implicada.
ResponderEliminarQue buena presentación.
Cada vez me gustan más la manera que das a los enfoques.
Nos guías desde un pequeño relato personal, a algo mayor.
La elección de los vid es excelente.
El mensaje toma un camino sinuoso, pero es tan directo.
Te felicito.
D
Y sí lo son.
ResponderEliminarY además tenías razón: Se puede inventar una religión. Y esta demostrado que es un negocio muy lucrativo =(
Siempre tus post son muy interesantes, pero llevas un rato dejándome con la boca abierta cada que vengo a leer.
Crónicas,
ResponderEliminargracias, ya seguiremos entonces la conversación sobre el lenguaje, pero si eres fan del tema y tienes tiempo, te recomiendo:
http://blogs.wnyc.org/radiolab/2010/08/09/words/
Sin las palabras de por medio, no nos hubiéramos conocido, verdad?
ResponderEliminarMira, que un tapatío se me adelantó y como dices un negocio muy lucrativo:
http://samueljoaquinflores.wordpress.com/
saludos,
por aquello de la boca abierta, dicen que "en boca cerrada no entran moscas"
gracias.
¿Importantes para quien las pronuncia ó importantes para quien las escucha?
ResponderEliminarTe hubieras lanzado a fundar tu religión, ya ves que deja harto dinero.
Yo creo que ahondar en el estudio del lenguaje es tan complicado e interesante como cualquier otro misterio de la historia del ser humano. Algunas cosas son cuestión de costumbres, digo yo, las usamos sin pensarlo tanto y ya.
¿Así qué eras rebelde desde tu tierna infancia?
Las palabras son un material que ofrece infinitas posibilidades.
Tantas que son y a veces no tiene uno nada que decir y se quedan en la mente, esperando ser usadas, bien o mal.
Das cuerda con este tema.
Cuídate, Amiga Involucrada, luego nos leemos.
Me recordaste los domingos en que mi padre nos levantaba a las seis y media de la mañana para que un poco antes de las siete estuviésemos en camino a la iglesia a la misa de pobres.
ResponderEliminarEl poder de las palabras es enorme, imagínate que de tan lejos podemos apoyarnos unos a otros como tu lo haces cuando ando decaída.
Muchas gracias.
Besos.
A mi también me recordaste los domingo de mi infancia que iba a la misa. Le tenía miedo a la monja que nos cuidaba, toda vestida de negro. Nunca la vi sonreir.
ResponderEliminarComo cuando tiramos una piedra en un estanque, nunca sabremos hasta dónde habrá cambiado el mundo una palabra dicha, un gesto, una mirada...
Me gustaron mucho los videos!
Muchas gracias!
Un beso
Maribe
Todavía, te dejé un comentario pero no puese que era para ti, pero esta arriba :)
ResponderEliminarPherro,
ResponderEliminarmi rebeldía era muy sutil, retaba las ideas no a las personas. Todos dirán que fui bien portada, no, no lo sé. Pero por algo trabajo con los rebeldes adolescentes, jijijij
Malquerida,
ResponderEliminarsiempre intento ser respetuosa con mis palabras hacia contigo, me da gusto sientas apoyo, :) un abrazo
Maribe,
ResponderEliminarlas mojas vestidas de negro no me gustan, qué triste no?. Es curioso, nunca estuve en escuelas religiosas y ahora trabajo para una. Jejejeje las vueltas de la vida, lo bueno es que nunca me han cuestionado ni obligado a nada.
Saludos
Me ha gustado mucho esta entrada. En realidad compartimos una infancia rebelde y un trabajo en escuelas religiosas, primero de curas y luego de monjas; sin importar espacio ni tiempo. Un abrazo.
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