
Hace años soñé que se cerraban la Universidad de Guadalajara. Veía la entrada al Cineforo llena de gente, corrían chavos, policías…en ese sueño lloraba, y al despertar un pedazo de mi alma también. Ahora ese sueño me sacude nuevamente, al saber de las broncas políticas de los actuales “dos rectores”. No soy cómplice de la burocracia que rodea esta universidad, pero sé que sin ella yo no hubiera tenido acceso a la educación que poseo. Hice ahí mi prepa, mi licenciatura y mi maestría, y aunque he renegado a veces bastante, ahora que estoy fuera valoro lo que recibí.
Guadalajara no sería la misma sin ella, cuántos pudimos tener acceso a una educación universitaria gratuita, cuántos pudimos ver artistas, conocer autores, ver cine… gracias a la labor de extensión.
Con sus múltiples altibajos, soy UdeG, de verdad le tengo aprecio y afecto a mi casa de estudios, no me ciego, pero le agradezco mi formación con su consabida deformación.
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