Un árbol enclenque y terco posee raíces de 10,000 años de antigüedad. Su apariencia es frágil, insignificante, pero su historia ha resistido glaciaciones, quizá plagas, y sobrevivido a la amenaza del contacto humano. Uno imaginaría que un árbol de 10,000 años de antigüedad sería de tronco enorme, frondoso, de ramas fuertes, con una copa elevada. Sin embargo este árbol parece un sabio oriental, pequeño, callado, tímido, con fuerza y prudencia necesaria para enfrentar a sus adversarios. Este árbol es el ser vivo más antiguo que se conoce hasta la fecha. Si me hablara, si le hablara. Si nos contara. Yo le preguntaría de dónde le viene la fuerza, le pediría me platicara de sus razones de persistencia y le pediría una gota. Una gota de rocío.
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