6.10.2008

El mar

Tardé en enamorarme del mar.

El primero que ví cuando era muy niña, cerca de Matamoros, era un mar frío, bravío, abierto, de tierra oscura.

Después, con eso de que no tolero mucho el calor, no se me antojaba ir.

Poco a poco aprendí a prepararme a vivir el calor, como se aprende a vivir el frío.

Campamentos, un regalo de viaje al Caribe, ver a Harlene Anderson en la Rivera Maya, muchos eventos de cosas bellas que me empujaban al mar aunque no lo eligiera como destino, a pesar de todo.

Respeto al mar. Me inclino ante su inmensidad. Siento la textura de sus olas. Los colores de agua. Arena: blanca, amarilla, café, totalmente negra.

Se me antoja el mar. Quiero comer unos ricos camarones frente a él, tomar un cerveza sin emborracharme, sentir la brisa, sentarme a hacer nada.





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