5.05.2008

Adopta un adolescente

Ahora la junta de profes. Una maestra comienza hablando de la importancia de escuchar a los chavos. Bien, vamos bien. Luego viene una sarta de injurias contra los chavos abalada por la cita que, comenta una maestra, dijo un ociólogo sociólogo, “esta generación que viene va a enfrentar problemas como la violencia y la indisciplina”. De entrada estamos desilusionados de ellos -como siempre- los adultos decepcionados de la generación que viene, así como fue con ellos, con los de antes, con todos. No se habla con esperanza de los jóvenes, no se habla de su fuerza, su furia, su potencial, su libertad, su fluidez, su creatividad. Hablar de la adolescencia es hablar de lo que pica, molesta, estorba, cansa. Desilusionados los adolescentes de los adultos no encuentran su camino, los adultos desilusionados de ellos, no los ayudan a encontrarse. “El Díganos usted de los alumnos”, ahora es de los profes “Díganos usted Psicóloga”. ¡Nooooo! Cuidado con repetir el patrón, y ahora échenme a mí el paquete: usted cámbielos, usted díganos una dinámica para hacer que se escuchen, usted, usted, por favor usted. Una maestra muy sensible dijo: “Maestros, con todas disculpas, yo los invito a que adopten un adolescente” (jejejeje, qué linda frase). Con gran aprecio a su trabajo, invitó a los maestros a tener cercanía con alguno de sus alumnos, preguntarle cómo está, tratar de palmear a alguno, echarle porras… A mí me encanta adoptar a los inadoptables, a los que reniegan, se vuelven rejegos, a los etiquetados, son un reto para mí. No me voy por la fácil adoptando sólo a los buenos alumnos, a los simpáticos. Me arriesgo y también me voy tras los poco vistos, los malos, lo enojones, los violentos, los muy callados. Al final, en el fondo aparece lo mismo, las ganas de ser visto, las enormes ganas de ser escuchado (adoptado).

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