3.23.2008

Tiempo robado.

El tiempo para el amor y los libros es tiempo robado.

Giani Rodari.

Notengo-notengotiempo-notengotiempo-notengotiempo-no-no-no. Este rezo se vuelve un mantra que termina arropándonos como verdad. No tengo tiempo. Ahí están los libros sin leer, lugares sin visitar, amigos sin ver, trabajos sin hacer. No tengo tiempo. El closet repleto, una gotera terca, un cuadro arrumbado, un cajón empapelado. No tengo tiempo. Correo cerrado, ropa descosida, plantas sedientas, clarinete empolvado, películas guardadas, trabajo atrasado. No tengo tiempo. Después haré ejercicio, ya buscaré cómo salir, mejor espero a rentar la película, pediré me traigan comida, necesito descansar. No tengo tiempo.

Notengo-notengotiempo-notengotiempo-notengotiempo-no-no-no. ¡Cómo si nos perteneciera! ¿A quién le han regalado el tiempo? “Señor aquí le van 500 horas en bonos del ahorro eterno. A ver qué hace con él. Por favor no lo desperdicie, úselo sólo en cosas útiles, corra a gastárselo no se le vaya a devaluar.” Después vienen las tentaciones. Invierta su tiempo, la más sencilla manera de gastarlo: vea tele, quéjese, tírese a la hueva, maldiga nohaytiempo. También están las inversiones a largo plazo: si usted adelanta el trabajo pendiente tendrá su recompensa, si come bien y hace ejercicio a los 50 años lo agradecerá.

Notengo-notengotiempo-notengotiempo-notengotiempo-no-no-no. Hay que ver uno cómo se las gasta para conseguirlo. A media noche, leer un poco. Entre una chamba y otra, respirar y mirar el paisaje. En un receso, saludar al amigo. En un silencio, abrazarse a sí mismo.

Ahí esta el tiempo, sin dueño. Ahí estamos tras él. Tomándolo por sorpresa, llevándolo a nuestras vidas, queriéndolo conservar, acariciar, gastar, compartir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario