
Ya tenemos tres años viviendo acá, cuando inicialmente la perspectiva eran dos años, es probable y no que sigamos un año o más. El trabajo está bien para mí, pero no para el físico. Acá, o trabajas en la educación, en el gobierno, en el turismo o en servicios personales, y el físico no encaja ni le interesan estos rubros. Desde hace tiempo hablo con frecuencia de qué no sé cuánto más viviremos por acá. Eso me hace más ligera la vida, porque cuando nos veníamos para acá, pasé bastante tiempo sin comunicarlo a la gente que estaba a mi alrededor y fue muy pesado. Ahora lo platico, como si nada. Realmente lo digo con esa incertidumbre que al final todos vivimos día a día. Una amiga me aconsejó que podía verlo con la emoción de la aventura de poder hacer cualquier cosa, unas amigas me dijeron que era emocionante que tuviéramos tantas opciones... en fin... me gusta pensarlo así abiertamente.
A pesar del tiempo que tenemos viviendo aquí, aún me siento turista, digo que vivo de vacaciones con trabajo incluido, y esa sensación me gusta. La ciudad-pueblo donde vivimos es muy pequeña, a veces aburre y cansa, entonces nos vamos a León y hacemos mil cosas: el cine, la librería, la plaza de la computación, las compras que no hay por acá, y comemos en un rico restaurante de comida casera Libanés. Aquí tardamos en encontrar nuestros lugares favoritos para comer, y hasta la fecha sólo tenemos unos pocos. El restarante de la Sierra de Santa Rosa (a 15 mins desde casa) está en medio de un paisaje boscoso y bello, donde puedes comer comida mexicana: cecina, tampiqueña, caldo, chilaquiles, champurrado... y el jocoque que a mi me encanta. Otro de nuestros favoritos es el "Delica Mitsu" un lugar muy pequeño con cinco mesas, en medio de un callejón y escondido; el dueño y cocinero es un japonés joven con su esposa e hijos, hacen algo llamado "hijiki", es un alga con verduras muy rico, hace comida deliciosa, no tan común en un restarante japonés y muy económico. También nos gusta ir con "Yan y Jeremy" ellos se denominan Traiteurs, ambos son extranjeros: un italiano y un francés, su comida es muy especial y puedes armar tus paquetes con diferentes entradas, platillos y postres mmmm, hay comida de diferentes lugares y mezclas: hindú, belga, francesa, italiana, española, según encuentren ingredientes arman su menú semanal.
Estos años hemos sido participes de la historia de esta ciudad: cuando abrieron la plaza comercial y al fin llegaban MacDonal's, Blockbuster y las famosas Depilaciones Juanita (jjejejeje que descubrí que en el DF tienen sucursales), también vimos terminada la reparación de la calle Tepetapa, la remodelación de la Antigua Estación del Tren y sus alrededores, y la inauguración del primer y único semáforo a la entrada de la ciudad, la construcción y apertura del Nuevo Acceso que tiene una vista hermosa del cerro los Picachos, también hemos visto cómo se ha retrasado la remodelación del Parque el Cantador que debió terminarse antes del comienzo del Cervantino pasado.
Seguramente aún nos quedan cosas por descubrir en esta ciudad-pueblo, mis alumnos me instruyeron en saber cuáles eran "las curvas peligrosas" de la ciudad, y los taxistas nos ayudaron a identificar "el puente marlboro"y "el puente blanco". Me da risa que, después de estos años de ir al centro, no sabíamos que el estacionamiento de San Pedro tenía un elevador hasta que una amiga nos señaló la puertita escondida en medio de la farmacia y el restaurante de al lado, ejjejeeje, el estacionamiento tiene siete pisos y cuando quedábamos muy arriba era un cansancio subir, jejejeje.
La ciudad me ha sentado bien, la gente es muy amable, tengo amigas muy lindas que quiero y me quieren así porque somos buenas personas y ya. He descubierto mil cosas mías que no conocía, me atreví a soltarme el cabello (literalmente), y ahora, un poco más largo, mis rizos lucen lindos, a veces no me la creo que sea mi cabello, toda mi vida luché por controlarlo y alaciarlo, hay quienes se preguntan si me hice "algo" en el cabello, pero no, me desconocen como yo misma lo hago.
No me canso de pensar que vivir aquí ha sido muy bueno, cuando voy al trabajo no dejo de admirar las casonas antiguas de la época del Porfiriato y de repetirme que es un bello lugar para vivir, los atardeceres son hermosos, el otro día el cielo pasó de un amarillo dorado a un marrón-morado que jamás había visto, lástima que no traía cámara, estaba a la salida del super. Pero a pesar de ser tan bello, este lugar tiene sus dificultades sociales muy marcadas cuando dejas de verlo como turista. Pero este no es el momento de las quejas, sino de los agradecimientos a este bello lugar.



Yo se como te sientes porque aca donde estoy es igual! Cuando te acostumbras a vivir en una gran ciudad el cambio a una ciudad chiquita es un golpazo. La vida se acaba a las 10pm y para todo tienes escasas opciones. Pero a cambio la vida es mucho mas amable y el cielo es un regalo que vale el sacrificio.
ResponderEliminarQue lastima que a veces no sea posible tenerlo todo..
Que hermosas fotos!!!!! lindas en verdad!
Chapis te noto enamorá perdida de Guanajuato mi niña ejejej como que te quedas más tiempo ahí ejejejejje
ResponderEliminarpase lo que pase disfruta donde estas, del momento....
Ganas de irme unos días con vosotros y me lleves a esos restaurantes me abriste el apetito mi niña´....
biquiños
alinitaaaaaaaaa
Chapis-Alinita, me encataría pasearte por acá, nos hemos vuelto muy buenos guías tenemos nuestros recorridos temáticos: histórico, religioso, culinario, romántico, minero etc...
ResponderEliminarme gusta la vida, pero la perspectiva a futuro no es la mejor... en fin... :)
Todavía,
ResponderEliminarRecuerdos las imágenes desde tu balcón también muy bellas... el cielo es un espectáculo bello y gratis.
Y al respecto de la ciudad pequeña, fíjate al inicio no sentía que no manejaba mi carro sino que jugaba a los carritos, por la geografía aquí vas a vuelta de rueda generalmente, y para desfogar mis ganas de ciudad al incio me conseguí un trabajo en la ciudad de León para distraerme y sentir que manejaba de verdad jejeje,
saludos :)