
Su mirada está en las calles de Guanajuato, aquí transitan esos ojos que buscan encontrarse. Tiene un aire de locura, travesura y tranquilidad. Cuando lo veo caminando, me pregunto si será feliz. Quisera acercarme a saludarlo, pero me apena. ¿Por qué anda por aquí? ¿En verdad es él? Entonces fantaseo que sí es Malkovich y me apeno cuando lo veo. A veces quiero preguntarle cómo se siente al parecerse tanto a él. ¿Será que entró a la puertita que lo convierte en John Malkovich y trabaja como empleado de gobierno en la capital de Guanajuato? Quizá se toma vacaciones de vez en cuando y juega a ser un personaje nuevo de sí mismo, con una esposa mexicana, con hijos, con rutinas de ir al mercado y al trabajo ordinario. Imagino que aquí reside el actor, que se encubre en un hombre común y corriente, con pantalones grises, con un suéter café -gastado por los años-, camina por los callejones y aguza su mirada sonriendo y burlándose de todos los que no somos Jonh Malkovich.
Pero al final es o no?
ResponderEliminargracias por dejar un comenterio, ,e gusta haberte encontrado. Bueno tu a mi
Directo y certero este texto.......me gustó mucho.
ResponderEliminarTe seguiré aunque abandone el blog, me engancha tu blog.
Me gusta este blog muchisimo. Es un placer leerlo.
ResponderEliminarY John Malcovich tiene una cara de gamberrete , me recuerda un poco a Cristopher Lanbert.
Un beso y sigue escribiendo
Igual y si es!!!!
ResponderEliminarSi te animas a saludarlo también hazlo de parte mia.
Me encanta como escribes :D
jejeje
ResponderEliminarde cualquier forma lo debería saludarlo a ver qué dice
gracias Elena.