12.08.2008

Encuentros

Me gusta encontrarme con libro que creía perdido, es un hijo rescatado del exilio. Con un billete olvidado en el pantalón, ah! cómo sacan de apuros y nos dan recompensas. Me gusta encontrarme con la sopresa de una luna amarilla-plateada. También me gustan las sorpresas gustativas de Guanajuato: buñuelos bañados en piloncillo y atole blanco, los tlacoyos, quesadillas y las gorditas. Me divierte encontrarme con un buen chiste, con la sonrisa de un alumno y el ingenio de una conversación. Me quedo pasmada de encontrarme con el arte de Gabirel Orozco y su sencillez incitada. Con los trabajos hechos a mano, como los bordados, los tejidos o las vírgenes de mi amiga Yola. Hay encuentros inexplicables y respetuosos, como los símbolos en los proyectos y programas en la computadora del físico.
Me gusta encontrarme, ser encontrada y encontrar a otros.
Y los encuentros que inevitablemente prefiero son aquellos que me acercan a mi gente amada. ¡Viva mi viaje a Guadalajara!

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