11.09.2008

Placer y obligación

Me encanta mi trabajo, hay bastante placer en él, aunque es en parte obligación, puedo con ello, no requiere ni busca la perfección.
Hay actividades que no pude ni puedo seguir con obligación y exigencia: el ballet, la escritura, el clarinete y la natación. Por eso sólo han sido un pasatiempo y placer privados, no puedo estar con ellas frente a la exigencia, la demostración o la competencia. Sólo las practico porque sí, porque a través de estas actvidades reflexiono, me conozco y disfruto.

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